• 02/03/2010 01:00

Pobre mi PRD, qué bajo has descendido

Acabo de leer el comunicado de prensa distribuido a los medios, que resume la reunión de los representantes y alcaldes del PRD de las pr...

Acabo de leer el comunicado de prensa distribuido a los medios, que resume la reunión de los representantes y alcaldes del PRD de las provincias de Chiriquí y de Bocas del Toro, en el cual se hacen eco de una anónima denuncia en contra del jefe de la Policía Nacional. Ese grupo asume para sí la acusación de que se cometió un grave delito cuando se viola la Convención de Ginebra al trata o intentar secuestrar a un grupo de ciudadanos norteamericanos “civiles” la noche de la invasión a nuestro país. Además asume como justa la decisión, de un tribunal militar de aquel entonces, que le dio de baja junto a otros integrantes del comando de FF.DD. por “haber afectado el prestigio de la Institución”.

No pensé jamás escuchar tamaña irresponsabilidad proveniente del partido que denunció y condenó el empleo desmesurado de fuerzas y fuego que liquidó el proyecto Torrijista de aquel entonces. La invasión que arrasó con el barrio mártir de El Chorrillo y que ocultó en tumbas secretas los cuerpos de quienes con dignidad y orgullo patriótico enfrentaron una agresión a la esencia misma de la patria. Entiendo la decisión de dar de baja al comando de militares que se enfrentó desproporcionadamente a las tropas invasoras. Ello era el producto del odio que se había introducido en las filas de las FF.DD., que produjeron dos intentos cruentos de golpe, uno de los cuales terminó con el ajusticiamiento de la oficialidad rebelada y la detención de parte de sus integrantes. Oficialidad que, luego de la invasión, fue colocada al mando de la institución. Además que lo entiendo como un gesto de desagravió hacia las fuerzas victoriosas en la desigual lucha.

Lo que no podré jamás aceptar es que del seno de ese partido, que mantiene una responsabilidad histórica por todo lo ocurrido, se pretenda ahora, de forma oportunista e irresponsable, tratar de lavar la cara adhiriéndose a una denuncia anónima de inconfesables propósitos.

Una cosa son los temas de Gobierno en los que el principal partido de oposición, debe manejar una firme conducta de principio para evitar los excesos y abusos del poder. Otra cosa son los temas de Estado. El jefe de la Policía, designado por el nuevo Gobierno, asume un compromiso de Estado y el tratamiento de esos temas debe abordarse de otra manera. Podemos ser críticos sobre la política de seguridad del jefe de campo de la primera línea de lucha en contra de la violencia y la criminalidad. Pero de allí a hacerse eco de una condena a un acto plenamente justificable a la luz del momento militar que se vivía, es otra cosa.

Es que estamos condenando también a quienes, por honor y deber, enfrentaron la invasión. Qué bajo ha descendido el partido que tolera, alimenta y justifica tamaño acto por el simple interés de ganar simpatías entre quienes finalmente jamás votarán por ellos. Qué lástima de aquel partido de Omar mancillado por una calaña sin pudor y orgullo nacional.

Quiere decir ello que ese PRD no avalará ninguna agenda de Estado ni reconocerá ninguna acción proveniente del Gobierno, que pueda redundar en beneficio de las comunidades. Quiere decir que no seremos capaces de sentarnos en la misma mesa para abordar temas comunes a todos los panameños. Sepan ustedes, gestores de esa conducta, que también tendrán que asumir su responsabilidad histórica cuando el partido comience a desintegrarse ante la carencia de una postura digna, sin principios ni honor.

*Miembro del PRD.rvasquezch@cwpanama.net

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