• 03/03/2015 01:01

Misión imposible

Las escuelas privadas en Panamá, poco más de 750, atienden a 150 000 alumnos, mientras que las públicas, casi 3300

A mi edad, he llegado a la conclusión de que hay temas que no importa quién sea el encargado, no se pueden resolver eficientemente. Inclusive hay algunos que hasta los políticos no se atreven a prometerlos, porque saben que no hay panameño capaz de resolverlo. Ejemplo, ¿han oído alguna vez a un candidato prometer que las escuelas estarán listas al inicio de clases en su Gobierno? No, ¿verdad? Por supuesto que no. No ha nacido el ministro de Educación con la capacidad de lograrlo ni siquiera lograr el inicio del año con TODOS los profesores y maestros nombrados y en sus puestos. Pero, curioso, todas las escuelas privadas inician el año en perfecto estado y con todos los profesores y maestros en sus puestos.

Las escuelas privadas en Panamá, poco más de 750, atienden a 150 000 alumnos, mientras que las públicas, casi 3300, tienen cerca de 700 000 alumnos. El mantenimiento de las escuelas es el principal problema para el Ministerio. Con menos de 1000 empleados en el departamento, que incluyen albañiles, electricistas, plomeros, etc., MEDUCA no puede mantener todas las escuelas y menos aún repararlas en las vacaciones. Los dos problemas críticos, mantenimiento y nombramiento a tiempo de profesores y maestros, caen en los problemas propios de la burocracia y la ineficiencia.

El enfoque que se le quiere dar ahora a través de las juntas comunales no creo que sea el más adecuado. Creo las juntas comunales tienen sus manos llenas con los problemas de su corregimiento, para ahora sumarles las escuelas. La escuela, para mí, es responsabilidad compartida de la dirección, los padres de familia y los estudiantes. Si cada asociación de padres de familia designara un comité encargado del mantenimiento de la escuela, con inspecciones quincenales y reportes a la dirección con copia al Viceministerio de Infraestructura ¿Nuevo?, se podrían atender las situaciones a lo largo del año escolar, dejando quizás las reparaciones mayores para el periodo de vacaciones.

El viceministro de Infraestructura tendría las cuadrillas para apoyar los trabajos y el presupuesto para el mantenimiento de las escuelas. Lo que es inexcusable es iniciar clases sin agua, sin pintar las escuelas, faltos de bancas para los estudiantes, etc. Los panameños todos hablamos de la necesidad de atender la educación, que es la solución real a los problemas sociales, pero nos desgastamos en temas demagógicos de planes de estudios y reformas, mientras las escuelas no están en condiciones para que los alumnos siquiera aprendan.

Por otro lado, el problema de los nombramientos de los maestros y profesores, algo que requiere un cambio en la Ley de Educación y negociar con los educadores la fórmula más eficiente para lograr los nombramientos a tiempo. El método actual es totalmente anacrónico y no permite al ministro poder iniciar un año con los nombramientos efectuados.

Creo que hemos perdido el tiempo en la supuesta modernización de la educación, sin haber atacado primero el problema de la burocracia en el manejo del Ministerio, que es lo que realmente entorpece toda gestión. Si logramos corregir la estructura para hacerla ágil y eficiente, los cambios posteriores de planes de estudio y escuelas modelo serán más fáciles de aplicar y lograr. Si no, seguiremos todos los años en la época de inicio de clases, con los reportajes de prensa y televisión de colegios en mal estado, escuelas sin maestros nombrados y estudiantes buscando dónde dar clases, porque sus aulas no están listas.

Estadísticamente, Panamá lidera en nuestra área en presupuesto de educación, así como en porcentaje de estudiantes asistiendo a clases. Pero los panameños sabemos la verdad detrás de los números, nuestra educación dista mucho de llenar nuestras expectativas. Es hora de que le dediquemos tiempo con los expertos que tenemos en rediseñar el Ministerio de Educación, negociar con los educadores para que sus conquistas no se conviertan, como ahora lo son, en un obstáculo a ser más eficientes. Hay que entender que los tiempos cambian, la conquista reivindicadora de ayer hoy no aplica, las necesidades de hoy no eran las de ayer. Para mí, ejemplo, hoy es imprescindible tener un viceministro de Infraestructura, si lo más atrasado siempre son los estados de los planteles de estudio.

Ser ministro de Educación hoy es casi un castigo y no el premio a una carrera en la Educación. Démosle a la Educación la importancia que todos decimos darle, modernicemos la organización y luego atendamos los planes de estudio. Lo que no podemos es pedirle milagros a un ministro, si la burocracia le tiene las manos atadas.

*INGENIERO INDUSTRIAL Y ANALISTA POLÍTICO.

Lo Nuevo