• 25/02/2021 00:00

Modelos gerenciales exitosos

“Con (el Canal de Panamá y la Ciudad del Saber), como nuevos paradigmas gerenciales de referencia, Panamá puede realizar el salto cualitativo que esta sociedad y el mundo demandan”

Panamá posee dos organizaciones que han funcionado con resultados exitosos durante el siglo XXI y a lo largo de toda la pandemia. Se trata del Canal de Panamá y la Ciudad del Saber. Estas organizaciones panameñas funcionaron con alto nivel de eficiencia y transparencia, aun dentro de la crisis pandémica generada por la COVID-19. Una crisis inédita, que creó cambios inesperados estructurales a escala mundial.

En América Latina y el Caribe se aceleraron y visibilizaron aún más la desigualdad y exclusión social, los pobres son cada día más pobres y sectores de la clase media empezaron a acercarse al abismo de la pobreza multidimensional. Los sistemas de salud mostraron sus limitaciones y la educación fue seriamente afectada por el distanciamiento físico que debía existir entre los estudiantes. La mayor parte de los países optó por la educación a distancia, con insuficiencias reconocidas en el equipamiento tecnológico, la conectividad y los recursos de aprendizajes indispensables para satisfacer esta modalidad de estudios. Asimismo, se observó la desarticulación y las carencias de las actividades culturales, deportivas y turísticas.

Como bien lo expresó el poeta Manuel Orestes Nieto: “El Canal de Panamá es una de las cimas de la ingeniería hidráulica, como si hubiese sido plasmada para la eternidad”. El 31 de diciembre de 1999, su administración pasó a manos panameñas, como una empresa autónoma administrada por la Autoridad del Canal de Panamá, a cargo de una Junta Directiva compuesta por 11 directores, que provienen de diferentes profesiones y sectores de la sociedad y un administrador, todos nombrados de acuerdo con lo dispuesto en la Ley Orgánica de la Autoridad del Canal de Panamá.

Son múltiples los cambios introducidos por el Canal de Panamá para asegurar el cumplimiento de una vía más eficiente y segura, con resultados importantes y que contribuya significativamente, con sus excedentes, al financiamiento de proyectos y obras del Gobierno nacional. Así se mencionan: la ampliación de su capacidad y la construcción del tercer juego de esclusas, modernización de sus operaciones con base en la tecnología digital, instalación de cables de fibra óptica, renovación de la gestión administrativa, aseguramiento y desarrollo del talento humano, la incesante búsqueda de fuentes hídricas para garantizar el funcionamiento eficaz de la vía acuática y el consumo humano, apoyo a las actividades científicas y tecnológicas, conservación del medio ambiente, las alianzas con organismos nacionales e internacionales, los estudios continuos sobre nuevos mercados y tarifas, la aplicación rigurosa de las medidas de bioseguridad, tanto para el personal de la empresa como el de los barcos en tránsito, entre muchos otros.

El Canal de Panamá es una de las instituciones con mayor credibilidad en la población y un legítimo motivo de orgullo por la eficiencia y honestidad con la que es administrada. Según Omar Jaén Suárez, “es un modelo de productividad y transparencia para todas las demás instituciones públicas panameñas, que tienen ahora un magnífico ejemplo a emular”.

Por su parte, la Ciudad del Saber funciona desde 1999 en las 120 hectáreas de terreno de lo que fuera antes el Fuerte Clayton, antigua base militar norteamericana, que, en palabras de Jorge Arosemena, representa un sueño de sus fundadores “reemplazar soldados por estudiantes y armas por libros”. Es una fundación privada sin fines de lucro, que no recibe subvención económica del Estado. Representa un complejo a escala global que impulsa la investigación, la tecnología, la educación, la innovación y las buenas prácticas medioambientales, para alcanzar prosperidad, equidad, sostenibilidad y democracia en Panamá y el mundo. Su creación y administración está sustentada en el Decreto Ley No 6 de 1998. Cuenta con una Junta Directiva y una Junta de Síndicos, responsables de la visión, políticas, planeamiento estratégico, proyectos, acciones y convenios. En ambas instancias participan personalidades del mundo científico, empresarial, tecnológico, educativo, sindical, comercial, ambiental y de las comunicaciones, que se apoyan en un cuerpo eficiente y honesto de directivos y de colaboradores.

Quienes pensaron en este proyecto a mediados de los años 90, lo concibieron como un gran escenario para atraer centros de estudios universitarios prestigiosos de EUA y otras partes del mundo, complementando así el valor del país como un centro del conocimiento y logístico internacional moderno. Son múltiples los avances logrados por esta institución, como la creación de un tecnoparque, sede de organismos internacionales del sistema de la ONU, centros científicos, tecnológicos y educativos.

Durante la pandemia, esta organización logró una gestión responsable, eficiente y amigable de todas sus actividades. Apoyó las tareas de capacitación, distribución de insumos médicos, protegió a su personal, gestionó eficazmente los recursos financieros y presupuestarios, bienes y servicios. Se asociaron nuevas empresas, hubo reducción de ingresos que se compensó con el manejo equilibrado de sus finanzas. La Ciudad del Saber es un excelente ejemplo de gestión eficiente durante la crisis, un modelo para otras empresas de la sociedad e instituciones del Estado.

Existen algunas convergencias entre estas dos instituciones panameñas: su organización y funcionamiento, a partir de juntas directivas inmensamente activas y representativas de la sociedad; creación de una visión, un liderazgo “docente y decente”, utilización de herramientas modernas para la gestión, como son: el planeamiento estratégico, el monitoreo y la evaluación de sus proyectos, la rendición de cuentas, la relación respetuosa con los usuarios, clientes y personas vinculadas; la internacionalización de sus servicios, la productividad, una cultura de transparencia, la convivencia amigable con el ambiente; y la búsqueda continua de la innovación.

Estas dos organizaciones son panameñas, utilizan el talento humano nacional y aportan una contribución económica, cultural y de responsabilidad social de excelencia. Con ellas, como nuevos paradigmas gerenciales de referencia, Panamá puede realizar el salto cualitativo que esta sociedad y el mundo demandan.

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