El primer recorrido de prueba del monorriel, desde Patio y Talleres hasta Ciudad del Futuro, se registró la tarde del lunes 13 de abril, con esta prueba...
La celebración de rituales religiosos y actividades tan importantes como la cacería, recorridos, paseos y la propia vida cotidiana dieron lugar a formas de expresión que derivaron en representaciones. Estas asumían un carácter festivo y fijaban la cultura de estos grupos. Con el tiempo, dichas formas dieron un perfil a las comunidades y gracias a que se repetían, pudieron consolidar aspectos significativos y así, convertirse en arte.
El público adquirió la costumbre de verse representado frente a un grupo que interpretaba música, danza o teatro y que, desde un escenario, pudo divertir, hacer pensar, estimular sensaciones diversas, gracias a la articulación de un lenguaje corporal, plasticidad, colores, que derivaron en mensajes específicos. Estas obras se intercambiaron para el deleite de audiencias ávidas de conocer la realidad de otros lugares y sus particularidades propias.
Las artes escénicas tienen este tinte de formas de expresión donde lo que se intercambia se relaciona con la cultura, como concepto de apropiación de la realidad y de la fantasía, a través de modelos creativos. Esto le permite convertirse en piezas de un mensaje, que se hace artístico porque depende de una propuesta que hace un autor y la ofrece al público con el que establece un diálogo trascendente.
Este es el motivo por el que resulta importante la celebración del Festival de Artes Escénicas de Panamá (FAE 26), que alcanza 22 años en su XV edición, a celebrarse del 16 al 20 de abril en diferentes escenarios del país. Esta importante cita es convocada por la Fundación de Artes Escénicas y Audiovisuales, que busca, que busca “volver a reunir en nuestro país una selección de las mejores compañías y especialistas del mundo...”.
El programa de esta versión XV incluye la participación de siete países: Argentina, Colombia, Costa Rica, Cuba, España, Francia y Panamá con nueve espectáculos diferentes. Además de esto, se incluyen actividades formativas, como clases, diálogos y talleres que se realizan para el entretenimiento del público en las salas que serán puestas a disposición, así como en escuelas y también al aire libre en la ciudad.
El menú de este año incluye las obras Malditas plumas de España una propuesta de baile; además, Cuba traerá Favez, una representación de la historia sobre la primera mujer en ejercer la medicina en ese país; Costa Rica y Panamá exponen Los trazos de la memoria. Argentina presenta El brote, sobre la realidad de un actor frustrado; mientras que Colombia traerá La esencia de la vida para sensibilizar a los infantes sobre cuidados al planeta.
En este festival también asiste Francia con una presentación musical y Panamá expondrá dos obras: No soy Sissi y La condesa. En el centro cultural La Manzana de Santa Ana habrá una presentación de teatro infantil y danza y luego se realizará un desfile por las calles aledañas hacia la plaza V Centenario en la entrada del Casco Viejo de la ciudad capital.
También se incluyen presentaciones en la ciudad de Colón en el Centro de Arte y Cultura y en otros centros escolares de esa urbe colonense.
La multiplicidad de escenarios caracteriza esta versión del FAE 26 con la finalidad que un amplio público pueda involucrarse en la oferta cultural y por esa razón las presentaciones tienen un abanico de posibilidades. Es importante que las audiencias tengan la oportunidad de fortalecer su sensibilidad hacia estas manifestaciones que brindan un panorama de la vida.
El trabajo que realiza FAE 26 requiere volcarse hacia nuevos sectores que podrían tener novedosas experiencias al vincularse con estas formas de concebir el arte. En este esfuerzo no se detienen las iniciativa de cómo se representen diferentes estímulos a través de singulares narrativas. Es necesario, además, que otros se involucren para apoyar en el conjunto de actividades que se programan cada año.
El país requiere contar con este tipo de festival de las artes escénicas como un valor nacional en el que participan diferentes interesados y en que el istmo pueda adquirir una dimensión artística que nos haga una sociedad más culta y sensible.