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I. Concepto. La actual situación internacional muestra señales claras de una transformación en la estructura del poder global. Los actores principales: la República Popular China, la Federación Rusa y los Estados Unidos de América en los conflictos de Ucrania, Gaza, Mar Meridional de China, Irán o Venezuela, reflejan la disputa geopolítica no resuelta en el marco del sistema multilateral y terminan resolviéndose unilateralmente mediante el ejercicio directo del poder político, económico o militar.
La política exterior, rama primaria de las relaciones internacionales ha sido objeto de reflexión por diversas corrientes teóricas. El realismo clásico (teoría de las Relaciones Internacionales) sostiene que los Estados buscan maximizar su seguridad y su poder como condición necesaria para garantizar su supervivencia en el sistema internacional. Autores como Morton Kaplan opinan que la estructura del sistema internacional se configura de manera multipolar influyendo directamente en el comportamiento de los Estados.
Henry Kissinger exsecretario de Estado estadounidense anticipaba que el siglo XXI estaría marcado por la configuración de un nuevo orden internacional. Estados Unidos y otras naciones tendrían que adaptarse a los cambios constantes del sistema internacional, desarrollando estrategias que les permitirán preservar sus intereses en un contexto cada vez más complejo.
II. Geopolítica Objetivo Multipolar. Es una realidad que las grandes potencias, están reviviendo el estilo de política de reparto de espacios geográficos practicado en otrora por Francia e Inglaterra que extendieron su influencia y dominio sobre vastos territorios en África y Asia. Ocurrió con El Congo, India o regiones del sudoeste asiático muchas veces en contra de la voluntad de la población nativa.
Si bien el contexto histórico ha cambiado, la estructura internacional sigue vigente, el predominio de las grandes potencias y la persistencia de un sistema de poder heredado en gran medida del orden establecido tras la segunda guerra mundial. En el periodo de la Guerra Fría predominó la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética. A pesar de la crisis de los misiles en Cuba, en 1962, incidente resuelto por la vía del entendimiento, se logró mantener un equilibrio de poder de disuasión nuclear y política de distensión.
En una comparación con esta realidad del siglo XXI vemos muchos patrones del pasado, ejemplo, la disputa de territorios estratégicos como el Medio Oriente, Golfo Pérsico, estrecho de Taiwán, Mar Meridional de China o Ucrania, testimoniando el control de espacios geográficos y recursos naturales. La actual rivalidad económica y comercial de Estados Unidos y China, las políticas arancelarias unilaterales, restricciones tecnológicas y las políticas proteccionistas son una competencia real por el liderazgo económico y tecnológico de carácter global. Hay análisis que advierten el retorno de una política exterior estadounidense orientada a reforzar su influencia absoluta en el hemisferio occidental, evocando los principios históricos de dominación de América Latina (Doctrina Monroe). Esa realidad histórica de las relaciones internacionales acontecida en Europa y continente americano durante los siglos XIX y XX, se repite en nuestros días.
Las reflexiones de Henry Kissinguer, expuestas en su obra La Diplomacia, adquiere actualidad al afirmar que el idealismo tradicional de Estados Unidos debía combinarse con una evaluación realista de las condiciones internacionales para definir los intereses nacionales. Negarse a estos principios, como una posición de entender el mundo globalizado en la que convergerían intereses de otros Estados no podría ser la mejor visión.
Por otro lado, en el escenario global emergen nuevas alianzas económicas y políticas como la Asociación de Naciones del Sudoeste Asiático (ASEAN) o la Asociación Económica y Política de Economías Emergentes (BRICS). Coaliciones integradas principalmente por países de economías emergentes del continente asiático que reflejan una tendencia hacia un sistema internacional más multipolar en la que el denominado Sur Global adquiere una relevancia creciente.
En el terreno militar, la Alianza del Atlántico Norte (OTAN) enfrenta igualmente nuevos desafíos estratégicos. El conflicto Rusia-Ucrania ha generado reflexiones sobre la seguridad internacional y la necesidad de revisar los mecanismos de defensa colectiva en un contexto de creciente rivalidad entre las potencias que demanda una nueva reconfiguración del sistema internacional que garantice la seguridad y la confianza tanto de los Estados miembros como los no miembros.
III. Multilateralismo. Analógicamente el sistema internacional experimenta una tensión creciente entre el multilateralismo institucional y la realidad de los poderes políticos de los Estados. Potencias emergentes como la India Corea del Sur o Irán también buscan ampliar su área de influencia regional y participación en las decisiones mundiales. El debate está entre la recuperación de espacios geográficos vitales por la presencia de nuevas rutas marítimas y de los minerales estratégicos para el desarrollo de los Estados como la descongelación del Oceáno Artico.
Observadores de la situación internacional dicen que la eficacia de los organismos internacionales con jurisdicción mundial para resolver las controversias o garantizar el cumplimiento del derecho internacional, ha entrado en una fase de inoperancia e incumplimiento de la normativa internacional. La tendencia actual de las grandes potencias es actuar unilateralmente e imponer sus intereses en decisiones claves que trasgreden los derechos soberanos de los Estados.