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- 30/08/2009 02:00
Al oído de nuestro alcalde
Los buenos principios administrativos indican que es imprescindible establecer orden de prioridades y nuestro novel alcalde de la ciudad capital, en vez de atacar los tantos males que nos dejó la pasada administración, se ha dedicado a allanar discotecas y burdeles, en tanto la ciudad está hecha un caos total.
Vamos a señalarle algunos de los muchos problemas que existen: La basura es número uno, porque además de ser perjudicial para la salud, riñe con la estética y el turismo.
En toda la ciudad los peatones tienen que tirarse a las calles a riesgo de su propia seguridad, porque las aceras, cuando existen, están desbaratadas y/o bloqueadas por automóviles mal estacionados o por miles de billeteras de lotería o buhoneros o carritos de comida.
Si hace mucho tiempo que no visita la Avenida Central, le invitamos para que aprecie que, como las calles aledañas, está también bloqueada, lo que malamente permite transitar hasta a un peatón.
Esta ciudad es la más escandalosa, no solo en el aspecto de la corrupción gubernamental, sino por el insoportable ruido: los vehículos, sean autos, motos, taxis, buses o camiones, circulan ya sea sin silenciador o con resonadores o con troneras o porque simplemente suenan interminablemente sus estridentes bocinas por cualquier “ quítame esta pestaña ”, ello sin contar con los maniáticos que llevan costosos equipos de música a todo volumen, para hacerse notar.
Los casinos y otros, lanzan fuegos artificiales y “ bombas ” a cualquier hora del día o de la noche ¿sin permiso del alcalde?, todo lo cual martiriza al resto de los que aquí tenemos que residir, incluyendo a los enfermos en los hospitales y a turistas en los hoteles.
La mayoría de los parques están en estado lamentable, recientemente la televisión nos mostró los sucios servicios sanitarios y áreas públicas del novel parque costanero.
Muchas calles aún muestran restos de propaganda política de las pasadas elecciones y hasta algunas de las elecciones del 2005, en estado ruinoso por supuesto.
El Casco Antiguo está igualmente sucio y ruinoso. Urge un plan de incentivos para que la empresa privada o que el propio municipio construya estacionamientos públicos en toda la ciudad, que son urgentes.
Y, como diría Chespirito: ¿quién nos defiende?
Señor alcalde: usted no fue elegido por El Vaticano para perseguir los pecados sexuales, sino por los panameños y panameñas para administrar la ciudad capital.
Sé que tiene sobrada capacidad, solamente que está mal enfocado en cuanto al orden de prioridades de sus obligaciones para con los residentes y visitantes de esta ciudad.
*Empresario.jcorream@cwpanama.net