• 21/06/2013 02:00

Padres y madres, siempre debemos venerarlos

El calendario registra fechas que son injustas, toda vez que tienden a resaltar días especiales para las madres y para los padres. A mi ...

El calendario registra fechas que son injustas, toda vez que tienden a resaltar días especiales para las madres y para los padres. A mi manera de ver y analizando un poco las mismas, esas fechas no son más que el producto de un buen estudio de mercadeo, que han montado los comerciantes y empresarios para incrementar el sonido de sus cajas registradoras.

A quien se le puede ocurrir dedicar un día —8 de diciembre— para exaltar el valor que tienen en nuestras vidas esos seres especiales que nos cobijaron durante nueve meses en su vientre, pero que además nos forjaron en la vida para que hoy seamos gente productiva, que cada día hacemos el esfuerzo para mantener en movimiento la rueda del progreso en Panamá.

No puede haber un día de la madre... ni del padre. Esos seres especiales tienen el derecho a ser dueños de todos los días de nuestras vidas. No se vale que una escoba, un trapeador, una licuadora, un juego de vasos, una bata para dormir, una pijama, dos gallinas vivas para que la pobre vieja se pegue a la estufa para preparar su acostumbrado menú de macarrones con pollo, ensalada de feria, aderezada con una o dos cajas de ‘pan líquido panameño’. Luego de ‘esa’ demostración de amor, le queda a la pobre señora la casa desarreglada, sucia, con platos y vasos rotos, lo que a mi juicio no representa ninguna demostración de amor por la madre.

Si el año tiene un poco más de 365 días, todos absolutamente todos, deben ser para brindarle amor, mejor, adorar a ese ser especial que nos permitió la vida. Y, si el Creador la llama a su presencia, debemos adorarla más, ya que desde ese sitial elevado en el que ahora se encuentra, seguirá dándonos sus bendiciones.

Ya pasado el mal llamado Día del Padre, hago las mismas consideraciones. Existen hijos que durante todo un año, no visitan ni se comunican con sus progenitores para preguntarles siquiera por su menguado estado de salud. No son capaces de visitarlos para ver y tratar de subsanar las muchas o pocas limitaciones económicas, de alimentación, de gastos medicinales, o de apoyo, en las que transcurren sus días. Se han vuelto insensibles ante las necesidades de ese ser humano —que no siempre se gana el cariño— por haberse olvidado de sus descendientes, pero que ahora en el ocaso de su vida, acepta y reconoce sus fallas y pide un poco de amor y mucho perdón.

Al acercarse el segundo domingo del mes de junio, vimos a muchos comprando tonterías a esos ‘ya viejos’ seres humanos para satisfacer su vanidad ante la sociedad de ser hijos, pero sin cumplir a cabalidad con ese compromiso.

Una madre y un padre, no deben ser motivo de reconocimiento un día al año. Ese ser especial debe ser adorado, venerado a cada segundo de nuestras vidas. No debemos pensar que el 8 de diciembre y el 16 de junio —separadas por seis meses— para beneficio de los dueños de almacenes, sean fechas para demostrarles ese amor, que ellos nos inculcaron y que nos corresponde ahora traspasárselo a nuestra descendencia.

Conozco muchos casos de personas sencillas o profesionales, que a diario profesan un amor casi venerable hacia sus padres. Viven, actúan, piensan en sus padres. No hay distancia que los separe, ni obstáculo que no puedan salvar para estar con ellos, varias veces al año. Pero en cambio hay personas que tienen sus padres vivos, en la misma capital, y no se dignan —aplicando cualquier intrascendencia— visitarlos.

Ojalá en estas fechas comerciales —8 de diciembre y segundo domingo de junio—, que se dice son para exaltar a padres y madres, no sigan siendo la oportunidad para celebrar con alcohol, con fiestas, con parrandas, sino que nos lleven a meditar sobre el papel que cumplieron esos seres especiales, que algunos tenemos hoy en el Cielo, pero que muchos tienen el privilegio de poderlos abrazar, besar y decirles en vivo cuanto amor sienten por ellos. Un abrazo para todas las madres y los padres de mi país.

PERIODISTA.

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