Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
- 21/06/2009 02:00
‘¡Papá!.. enséñame a morir’
En estos días acudí a un supermercado de la localidad para mis compras de rutina. En el pasillo de ventas de licores observo a un niño de aproximadamente ocho años que empujaba una pequeña carretilla. Junto a él estaba su padre. Cuál fue mi asombro cuando descubro que ambos comparaban precios y calidad de productos embotellados de ron, seco y vino, así como de mezcladores.
Me sorprendió la manera tan desenvuelta de la criatura al referirse a la calidad y elección de los productos en mención.
Me impresioné y quedé desconcertada. Mi desagrado no se hizo esperar y me acerqué al padre manifestándole mi inquietud. Éste respondió: “Es que así se hace hombre”.
Si hacerse hombre es acompañar al padre a escoger entre calidad y precio una botella de bebida alcohólica y, exponer a una criatura ante tal situación, es definitivamente una perversión y negación de lo que es el concepto correcto de hombre y de los valores humanos.
Esa es la imagen inadecuada que muchos heredan de generación en generación; es la imagen que aparece en novelas, revistas, cine, televisión y en miles de hogares panameños.
Con una escena como la anterior de seguro el niño cuando adulto podría terminar siendo un adicto al alcohol.
Hay padres que son demasiado flexibles, permisivos y debido a su mal ejemplo se convierten en causantes de las enfermedades de sus hijos. Un ejemplo clásico son las fiestas que celebran los muchachos en sus casas, en las que, si no hay bebidas alcohólicas no hay celebración alguna.
Ser padre es comprender la necesidad de adoptar una disciplina basada en principios sanos, y así transmitirla a sus hijos y éstos a los suyos. Es la oportunidad de hacer algo bien hecho. El que desconoce esto es un ignorante y da como resultado una enfermedad personal y social: carencia de identidad masculina.
¿Quién es el verdadero hombre: el que practica la violencia, el sexo libre, el que consume droga y alcohol excesivamente, el que grita, y el que más mujeres tiene? De éstos abundan y son fáciles de reconocer.
Hay quienes se dejan desabrochados los primeros tres botones de la camisa para mostrar que son hombres de pelo en pecho. Por supuesto, esta fórmula da como resultado una imagen falsa, distorsionada y equivocada, común en nuestra sociedad.
Un niño jugando a ser hombre al cotejar una botella de bebida alcohólica, no se compara ¡jamás! con uno inclinado sobre un buen libro, viajando a velocidades supersónicas por el tiempo cerebral y el espacio intelectual. Ser padre y hombre es la tarea más importante que enfrenta el ser humano, ya sea por decisión propia o por casualidad.
Lamentablemente, al comienzo nadie sabe cómo hacerlo, y cuando lo aprende, los hijos ya han crecido y han ido dejando atrás ese regalo de ellos a sus padres: la culpa.
Suelo referirme al caso de un joven que resultó gravemente herido en un accidente automovilístico. En sus últimos momentos le dijo a su padre: “Papá, me enseñaste todo lo que necesitaba para pasarlo bien en la vida: cómo encender un cigarrillo, cómo sostener un vaso de licor y cómo tener relaciones sexuales de manera libertina. Pero nunca me enseñaste cómo debía morir. Enséñamelo pronto papá, porque me estoy? muriendo”.
-La autora es especialista de la conducta humana.gemiliani@cableonda.net