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Agrega La Estrella en Google ↗️A lo largo de su historia, Panamá ha demostrado una extraordinaria capacidad para entender hacia dónde se mueve el mundo y convertir esos cambios en oportunidades para crecer. Así consolidamos nuestra posición como un país que conecta el comercio mundial, facilita el intercambio entre continentes y genera confianza para la inversión. Esa misma capacidad nos permite avanzar hacia una nueva etapa de desarrollo productivo y competitividad.
El mundo vive una transformación impulsada por la innovación, la inteligencia artificial y las tecnologías avanzadas. Más que un cambio tecnológico, estamos presenciando una reconfiguración de la economía global, de las cadenas de suministro y de las industrias que marcarán el crecimiento de las próximas décadas. En este escenario, la competitividad ya no depende únicamente de la ubicación geográfica o de la infraestructura; también depende del talento, el conocimiento y la capacidad de innovar.
Nuestro país tiene condiciones para ser parte de ese proceso. A nuestra posición estratégica se suman una plataforma logística de clase mundial, conectividad, seguridad jurídica, disponibilidad energética y un ecosistema empresarial con capacidad para integrarse a industrias de mayor valor agregado.
En ese contexto se enmarca la reciente incorporación de Panamá a Pax Silica, una iniciativa impulsada por el Gobierno de los Estados Unidos para fortalecer la cooperación entre países en áreas como la inteligencia artificial, los semiconductores y la infraestructura digital. Más que un reconocimiento, esta invitación refleja la confianza en el papel que nuestro país puede desempeñar en una economía cada vez más basada en el conocimiento y la innovación.
Durante estos dos años de gestión he tenido la oportunidad de trabajar junto a científicos, investigadores, empresarios y especialistas que están liderando esta transformación. Las conversaciones con el doctor Eduardo Ortega Barría, secretario nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, así como con expertos de universidades, centros de investigación y empresas tecnológicas, han fortalecido una convicción: Panamá tiene el talento para competir en las industrias que impulsarán el crecimiento económico de este siglo. El desafío consiste en crear las condiciones para que ese talento encuentre aquí las oportunidades para desarrollarse.
Esa visión ya comienza a reflejarse en acciones concretas. Avanzamos en la formación de talento especializado, fortalecemos la relación entre la academia y el sector productivo, promovemos alianzas con empresas tecnológicas y creamos un entorno más atractivo para inversiones de alto valor agregado. No se trata simplemente de incorporar nuevas tecnologías; se trata de desarrollar capacidades que hagan nuestra economía más diversificada, más productiva y más competitiva.
Siempre he creído que la mejor inversión no es únicamente la que incrementa los indicadores económicos. Es la que desarrolla talento, fortalece nuestra industria, impulsa la transferencia de conocimiento y genera empleos de calidad. Es la inversión que deja capacidades instaladas y crea oportunidades que permanecen mucho después de que un proyecto inicia operaciones.
La inteligencia artificial ya está redefiniendo la economía mundial. Su desarrollo impulsará nuevas industrias, transformará procesos productivos y abrirá oportunidades para los países que sepan prepararse. Estoy convencido de que Panamá puede ocupar un lugar en esa transformación, no solo por lo que hemos construido durante décadas, sino por la capacidad que tenemos para seguir evolucionando.
A lo largo de nuestra historia hemos sabido interpretar los grandes cambios del mundo y convertirlos en oportunidades para el país. Ese es el desafío de esta generación: fortalecer nuestra industria, atraer inversión de mayor valor agregado, desarrollar talento y generar más empleos de calidad. Porque la verdadera innovación no se mide por la tecnología que incorporamos, sino por nuestra capacidad para transformarla en bienestar, competitividad y más oportunidades para todos los panameños.