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- 30/09/2009 02:00
La canción tentó a la paz en La Habana
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Agrega La Estrella en Google ↗️El escritor y traductor Mauricio Bacarisse escribió en el prólogo de la edición al español de Los poetas malditos y otros textos, de Paul Verlaine, que este escritor galo fue capaz de musicalizar el verso francés y pudo extender su jurisdicción “no a mostrar sus heridas cordiales solamente, sino a que el poema fuere el dolor mismo —puñal, bálsamo y venda—”.
En esta delicada metáfora en que el traductor rescata el valor, no solo estético del verso, se inserta un acercamiento conceptual a la música y su papel en el espíritu de hombres y mujeres. Un poco más adelante profundiza y sustenta la definición, “? en el jardín de un alma canta un ave que hace enmudecer una fuente. La líquida música de un manantial, puede ser tan rica que llegue hasta el fondo de la tierra ”.
Estas delicadas ideas pueden explicar el sentido y la trascendencia del concierto presentado el domingo 20 de septiembre en la Plaza de la Revolución de La Habana, impulsado por el cantautor colombiano Juanes y un grupo de artistas, quienes cantaron frente a 1 millón 250 mil personas (según los registros estadísticos) y que pudieron hacer llegar su voz a una audiencia planetaria a través de las pantallas y la Internet.
Verlaine en su libro, analizó la obra de otros escritores —Corbiere, Rimbaud, Mallarmé, Desbordes Valmore, Villiers De L’Isle— a quienes consideró sus amigos malditos, “ de más valor que se habían señalado penosa, heroica y aisladamente ”, según el prologuista y cuyos versos permitieron impregnar una sensibilidad en la sociedad europea de fines del siglo XIX frente a un racionalismo aplastante.
Acá, desde que se anunció la realización del concierto en La Habana, se produjo un fuerte debate que tuvo a la sociedad cubana como referente. En Miami, la comunidad del exilio vetó el encuentro musical, cuyo tema proponía una “ Paz sin fronteras ”. Frente a este escenario, cantantes, músicos, poetas, raperos y reggaeseros asumieron el reto de transformar una tarde calurosa de verano habanero en un entorno melódico para la paz.
El menú cancionero incluyó a Olga Tañón, Miguel Bosé, Dany Rivera, Jovanotti, Víctor Manuel, X Alfonso, Amaury Pérez, Luis Eduardo Aute, Silvio Rodríguez, CuCu Diamante, Juan Fernando Velasco y los grupos Hierba Buena (Yerbabuena), Orishas y la orquesta Van Van.
¿Unidad rítmica? No. Hubo un aporte desde cada visión, desde cada opción y sueño. La fuerza de Tañón se complementó con el bolero de Rivera y los acordes de Bosé con el fraseo y movimientos de Jovanotti; Juanes y Silvio mostraron dos orillas del romanticismo; mientras que el español Manuel hizo contrapunto con la espigada Diamante. Los grupos se encargaron de poner la nota vibrante con los estilos de moda para el cierre de Van Van.
Al final, el grupo interpretó Voy camino a Mayarí, el clásico de Buena Vista Social Club y pusieron el sello a un concierto histórico que arrancó lágrimas, generó un cansancio sobre los hombros de los productores, recelos y rescató un tema sobre la paz, a cuyo alrededor se agrupan diversas fuerzas.
No es fácil un esfuerzo como este en el medio de las visiones encontradas que ocasionaron desde protestas, destrucción de discos en Miami de los cantantes vinculados a este concierto y una atmósfera de excesivo acompañamiento oficial en la capital de Cuba, según quejas del grupo de artistas.
No es para menos con un sector como éste, que por lo general se manifiesta con sentimientos donde las emociones, la sensibilidad y una percepción muy íntima son la materia prima que generan textos, visiones y productos artísticos alejados de la racionalidad, del discurso lleno de lógica y alimentado por una formalidad que alude a lo superficial, a los estereotipos y al mercado.
Esta cruzada por la paz que Juanes y el grupo de artistas que le acompañan ha iniciado desde hace algunos años, genera a través de la música, de los textos y versos, un acercamiento menos invasivo, pero más efectivo, porque las causas que levantan muros a la paz, muchas veces rondan los sentimientos, el subconsciente y estados de ánimo, susceptibles a la palabra.
Por esa razón, los poetas malditos de Verlaine descorrieron el velo de otra realidad paralela al final de un siglo XIX, escenario de una realidad cuyos absurdos angustiaban. En los años 60 del siglo XX, también hubo grandes conciertos de fuerzas emergentes como Woodstock, en pos de las perspectivas pacifistas a un mundo enfrentado. Ahora en el siglo XXI, esta experiencia musical habanera abre nuevas esperanzas.
Juanes lo expresó bien al final, “ Hemos ratificado que el arte y la música pueden ir por encima de la política y es para las personas ”. Precisamente esa concurrencia de Cuba y el resto del mundo, marcaron un hito difícil de desconocer por su fuerza; pero que abre sin dudas, otros espacios con mucha fuerza para la paz con estos creadores “ malditos ”.
*Periodista y docente universitario.modestun@yahoo.es