• 12/08/2011 02:00

Lo absurdo de la pena capital

ABOGADA. S e han vuelto a levantar voces a favor de la pena de muerte, que no hacen más que demostrar que nuestros diputados lanzan ide...

ABOGADA

S e han vuelto a levantar voces a favor de la pena de muerte, que no hacen más que demostrar que nuestros diputados lanzan ideas a diestra y siniestra, sin tomarse la molestia de estudiar ningún tema a fondo. Aparte de ser inconstitucional (artículo 30 de nuestra Constitución), ilegal (Convención Interamericana contra la Pena de Muerte), inmoral (por ser un acto de barbarie), se ha comprobado estadísticamente que no disuade a los homicidas y no tiene un efecto significativo en la incidencia de crímenes.

En nuestro continente, solo algunos estados de Estados Unidos y algunos países del Caribe aún la mantienen. Y el índice de crímenes en los estados que no tienen pena de muerte es consistentemente más bajo que los que la tienen.

La mayoría de los criminólogos estadounidenses considera que los debates en el Congreso y los parlamentos estatales los distraería de enfocarse en las verdaderas soluciones al problema de la delincuencia. Lo mismo pasaría en Panamá.

Con tantas leyes que deben discutirse a favor de la democracia participativa, políticas públicas contra la violencia hacia las mujeres y la discriminación, protección del medio ambiente y contra el terrorismo judicial que existe actualmente, ¿por qué tiene la Asamblea Nacional que perder el tiempo discutiendo una ley que nos retrotrae a la Ley del Talión, resolviendo problemas sociales con más violencia?

Hasta ahora no hemos podido ni hacer cumplir las penas que ya tenemos estipuladas. La impunidad y la justicia selectiva continúan.

El costo de la pena capital es de dos a cinco veces más que la cadena perpetua, por las apelaciones interminables, los procedimientos requeridos, el trabajo de los jueces, abogados, el personal y la infraestructura que se requieren. Algunos procesos duran veinte años, lo que aumentaría nuestra ya insoportable mora judicial. ¿Tenemos el tiempo y el dinero?

La civilización no avanza si se castiga un homicidio con otro homicidio, si el mensaje que queremos enviar es que matar es malo. Como la pena de muerte es irreversible, es más que probable que, con nuestras rudimentarias técnicas investigativas (todos sabemos que no hay CSI en Panamá), se maten hombres y mujeres inocentes, enfermos mentales o gente simplemente sin recursos, sin una buena defensa.

Se ha comprobado que las penas largas son peor castigo, porque a veces la muerte resulta ser demasiado buena para algunos, porque el sufrimiento se acaba en un instante, mientras que la vida en prisión es una tortura constante, sobre todo si se toman en cuenta las condiciones de nuestras cárceles.

Aún si se tratara de crímenes monstruosos, la pena capital genera lástima y duda en algunos jurados, que al dudar en condenar a un asesino, quedaría impune y de impunidad ya tenemos suficiente.

¿Por qué hacer sufrir a otra familia por otra muerte? La muerte del homicida no cambia el hecho de que la víctima no volverá. La pena de muerte es un asesinato premeditado, inaceptable, aunque sea perpetrado por el Estado, porque desvalora la vida humana, brutaliza la sociedad y nos dice que la violencia es necesaria para contener la violencia.

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