La representante de San Francisco habla sobre el proyecto Coco Parque, su postura sobre la minería y los planes para el corregimiento
- 05/08/2013 02:00
Ambrosio se dispara al pie
Conocida es la frase —con variaciones— invocada en el título, en donde una persona creyendo cometer ataques a un tercero termina lesionándose ella misma. La cita la pretendo ligar con los resultados en la distancia y el tiempo del ‘show mediático’ planteado por el gobierno nacional panameño en relación con un intercambio de material bélico entre dos países soberanos que no afectan a terceros. Ellos son Cuba y la República Popular de Corea (Norte).
Para abordar el barco se esgrimieron pretextos y soplos sobre un cargamento que podría ir dirigido a cualesquier parte de América Latina a soportar acciones subversivas. Lógicamente se cae de su peso que un barco con una bandera estigmatizada por EE. UU. solo podía recalar en sus puertos de destino.
Que si el intercambio comercial incumplía acuerdos emanados del desfalleciente Consejo de Seguridad de la ONU, es un argumento con poca validez, ya que todas las resoluciones del Consejo de Seguridad dirigidas a hacer valer los derechos humanos en Palestina no han sido acatadas por Israel, quien no ha cumplido ninguna de cientos de resoluciones al respecto, con el agravante moral de que los países han dado vuelta la cara para no darse por enterados. Incluso los acuerdos de la ONU, que establecen que Jerusalén ha de ser la capital de dos estados, uno israelí y otro palestino, han sido ignorados. Para colmo, nuestro presidente, en un acto retórico, le concedió de palabra la titularidad de Jerusalén a Israel.
Que si el eventual riesgo a la seguridad canalera era motivo de abordaje se desdice con la sempiterna política de avestruz, cuando pasan reiteradamente por nuestro canal los barcos cargados de material altamente radiactivo vitrificado en un ir y venir entre Japón y Europa.
Que si el material obsoleto es un intercambio amenazante, se entiende que la amenaza surge de la capacidad tecnológica de Corea Democrática para reparar y reacondicionar el material que se le entrega con fines de validar la capacidad defensiva de la otra parte contratante.
Todo lo que he escrito anteriormente tiene validez y puede orientarnos para escudriñar los motivos de los causantes nacionales. El presidente, siempre necesitado de hacer carantoñas al poder imperial para que le excusen el reeleccionismo y quién sabe qué otras cosas más; el exrepresentante en la OEA, quien siempre acusará a Venezuela, aunque el evento se hubiese producido en Groenlandia; el ministro de Seguridad, quien sin duda alguna tiene en sus manos las instrucciones y directivas del manejo del caso, será sin duda objeto de análisis.
Sin embargo, todo lo anteriormente escrito podemos desecharlo por los resultados obtenidos, que son verdaderamente trascendentes: Panamá le ha regalado una formidable arma conceptual a todos los países que pretenden construir su propia alternativa de trasiego mercantil a través del continente. En conversación con dirigentes políticos brasileños, me han dicho que ellos no pueden precarizar sus relaciones mercantiles y estratégicas con China, dependiendo de un canal altamente vulnerable a manipulaciones propagandísticas y subordinados a intereses de potencias hegemonistas.
Por ello se han dado a la tarea de construir dos ejes viales comunicando el Atlántico con el Pacífico: la carretera desde Santos en el Atlántico a los puertos peruanos de Ilo e Ica en el Pacífico. Mas allá tenemos el eje vial que usa el Amazonas y desde Iquitos termina en Manta en el ecuador.
Pero al final de todo, este manejo valida la valiente decisión nicaragüense de construir su Canal, que, aunque todavía es virtual, tiene a su disposición 50 volúmenes de agua más que el Gatún, en una época futura signada por la siempre presente precariedad de ese elemento. Pero más aún Nicaragua tendrá en fila a clientes que, incluyendo necesariamente a China, tienen el justo reclamo de que sus derechos como clientes sean respetados. Ha sido todo un tiro en el pie para el Canal y la República de Panamá.
MÉDICO.