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- 27/04/2026 13:03
Panamá y la OCDE: un proyecto país con el apoyo del BID
Esta semana tuve el privilegio de participar en la 60ª Conferencia Anual de Ejecutivos de Empresa (CADE) de Panamá, en un momento clave para reflexionar sobre el acercamiento del país a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Con franqueza y sentido de propósito, líderes del sector público y privado dialogaron sobre cómo encarar este nuevo capítulo en la construcción del Panamá del futuro. Como en otros momentos decisivos, desde el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estamos listos para acompañar este proceso.
Panamá llega a esta conversación desde una posición de fortaleza. Con estabilidad política y una visión de desarrollo ampliamente compartida, el país ha construido una trayectoria de crecimiento sólido y sostenido, apoyada en una plataforma de infraestructura, logística y servicios financieros clave para el comercio internacional. Durante un cuarto de siglo, Panamá ha crecido al doble del promedio de América Latina y ha multiplicado por cinco su ingreso per cápita, alcanzando los $19,100 en 2024. Todo ello con estabilidad de precios y una conducción macroeconómica prudente.
Preservar estos logros y, sobre todo, ampliarlos, exige dar un nuevo paso. Elevar el desempeño económico y abrir más oportunidades requiere alinear políticas públicas con estándares internacionales y fortalecer las instituciones. Esto es fundamental para aumentar la confianza, mejorar el clima de inversión y asegurar servicios públicos de calidad para su población, todo en un entorno global cada vez más incierto y competitivo.
En este contexto, una relación más estrecha con la OCDE puede marcar una diferencia significativa. Más que un club de países desarrollados, la OCDE es una plataforma de cooperación que promueve políticas públicas basadas en evidencia, facilita el intercambio de buenas prácticas y apoya la implementación de reformas. Para Panamá, este acercamiento puede traducirse en beneficios concretos: catalizar reformas alineadas con estándares internacionales, fortalecer la gobernanza y la efectividad institucional, y enviar señales claras a inversionistas y mercados sobre el compromiso del país con la calidad de sus políticas. Asimismo, contribuiría a reforzar su voz y posicionamiento en el ámbito internacional.
El reciente memorando de entendimiento suscrito entre el gobierno de Panamá y la OCDE establece un marco valioso para avanzar de manera estructurada en esta dirección. El siguiente paso es definir prioridades claras en áreas como política económica, gobernanza, integridad y transparencia, educación y habilidades, productividad, clima de negocios o estadísticas, y poner en práctica una gobernanza institucional que permita coordinar eficazmente este esfuerzo. No se trata de iniciar un proceso de adhesión, sino de construir una agenda estratégica centrada en Panamá, con participación temprana del sector privado y la sociedad civil.
La experiencia de países de la región como México, Chile, Colombia y Costa Rica muestra que el acercamiento a la OCDE puede ser un instrumento poderoso para elevar la calidad del debate público, facilitar la construcción de consensos y fortalecer el diseño de políticas. Para países como Panamá, que ya han alcanzado logros importantes, este proceso puede ser el siguiente paso natural para profundizar su convergencia con economías más avanzadas y potenciar su desarrollo sobre bases sólidas.
Es, sin duda, un proceso exigente, pero con retornos claros en términos de institucionalidad, desempeño económico y bienestar. Por ello, es ante todo un proyecto país que requiere tres condiciones: una visión compartida sobre sus objetivos, un compromiso político sostenido que trascienda los ciclos electorales y la capacidad técnica para ejecutar reformas con rigor y consistencia.
En el BID hemos reforzado nuestro apoyo a los países que buscan profundizar su vinculación con la OCDE. Hoy, acompañamos a Argentina y Perú en sus procesos de adhesión, a Paraguay en su programa país y a Uruguay, República Dominicana y ahora Panamá en su creciente colaboración con la organización. Lo hacemos a través de financiamiento, cooperación técnica, generación de conocimiento y apoyo al diálogo de políticas. Y, sobre todo, lo hacemos convencidos de que nuestra capacidad para movilizar recursos y acompañar la implementación puede contribuir a que las reformas se traduzcan en resultados concretos y sostenibles.
Panamá ha demostrado que puede construir plataformas que lo conectan con el mundo. En esta nueva etapa, los estándares para competir serán aún más altos, y espacios de diálogo como la CADE contribuyen a ir forjando una visión compartida de país renovada, en la que la OCDE puede jugar un papel importante. Desde el BID, estaremos a su lado como socio estratégico, aliado técnico y amigo de largo plazo, apoyando la construcción de un Panamá más próspero, sólido e inclusivo.