La rana dorada, un anfibio en peligro crítico de extinción, está un poco más cerca de volver a su hábitat natural en el centro de Panamá, después de casi...
- 11/08/2014 02:00
Piedad con nuestros pueblos
Los vendedores de seco y cerveza han pasado, en los últimos cuarenta años, haciendo lo que mejor saber hacer: convirtiendo a nuestra población joven en un problema de salud pública.
Este atentado no es exclusivo de Panamá, en América Latina se sufre por las consecuencias del licor y Panamá, gracias a la nefasta publicidad de los licoreros, está luchando por mantenerse en el ‘Top ten’ de los países afectados.
La mayoría de las comunidades panameñas aumentan su desgracia por la facilidad que les brindan los minisúper de los chinos, que han logrado establecerse en los lugares más insospechados de nuestros llanos, rastrojos, playas y cordilleras.
Los ‘chinitos’ se han convertido en el brazo armado de los indignos fabricantes de cerveza y seco, haciéndose cómplices con el atentado criminal que ha malogrado a más panameños que el Guayacolato ponzoñoso de la Caja de Seguro Social, el dengue y el sida.
Antes del golpe de Estado de 1968, para un grupo de cholos, como yo, o de la negramenta de las costas caribe o del pacífico entragarse con seco o cerveza, era casi imposible.
Hoy en día, gracias a la proliferación de permisos que desató la estafa revolucionaria del Partido Revolucionario Democrático (PRD), con el devaluado sistema de representantes de corregimiento, las consecuencias denigrantes para nuestra juventud han crecido geométricamente.
¿Quién me discute que el seco y la cerveza no son factores determinantes para que sus consecuencias sean la causa de mortalidad y degradación humana, al relacionarse de manera directa con la muerte por cirrosis hepática, lesiones intencionales o no intencionales, homicidios y accidentes en vehículos automotores y, lo peor, en la deserción escolar?
Yo percibo que el señor presidente como persona cree en el bienestar de los pueblos y que está dispuesto a estirar el ‘jico’ hasta donde toque para que nuestra juventud se supere.
Dios quiera que en una de estas el ‘jico’ no termine enredándosele en el ‘pescuezo’, porque hay miles que, por una ‘pacha’ o un par de pintas, tirarían de él sin piedad.
*ESCRITOR COSTUMBRISTA.