- 06/12/2010 01:00
Estoy en contra del Control Previo por convicción
Cuando ejercí un cargo público, me percaté de que el Control Previo, es letra muerta y también arma de doble filo. Al encargarme, lo primero que hice fue auscultar actos públicos realizados. No presento más que dos ejemplos, el espacio no me lo permite.
Encontré un expediente en donde se compró una cantidad de varios miles, a un precio escandaloso. Se trataba de la compra de depresores, que al detal se compraban a dos por cinco centavos en las farmacias. El acto público se celebró y quien ganó vendió a 0.47 centavos cada depresor. Sin embargo, el Control Previo estaba dentro de los parámetros legales, ‘qué bien’; sin embargo, el Estado fue estafado. ¿Para qué sirvió el Control Previo?, para nada, solo para alcahuetear lo segundo.
Durante mi gestión, ocurrió un acto semejante, se trataba de una compra de medicamentos para desparasitar a niños escolares del campo. El pliego de cargos especificaba que este debía venir agrupado en dos tabletas (la trampa). Hubo un proveedor cuyo precio difería del cielo a la Tierra en varios miles, este presentaba tiras de diez tabletas, las que bastaban cuatro tijeretazos para que quedaran en los pares. Mi propósito fue el de otorgar el triunfo al de menos precio, pero surgieron los aspectos legales y técnicos, válgame Dios (llámese Control Previo y llámese disposiciones técnicas y llámese pliego de cargos), pero el Estado compró a un precio cinco veces mayor del valor real.
En lo referente al arma de doble filo, se entorpecieron actos públicos por días, semanas y hasta meses, por situaciones tan infantiles, como, ‘falta una nota’, ‘una (,) coma no debe ir allí’ y otras tan pueriles como estas. Me hervía la sangre, porque cuando urgen medicamentos, es porque lo están necesitando con suma urgencia y no debíamos perder tiempo.
Desafortunadamente, al mes salí de ese Departamento, entre otros motivos, porque quise implementar algo que creo beneficioso para el Estado. Los precios bases, deben ser conocidos, para que de allí, oferten hacia abajo las empresas, esta medida no convenía a quienes tras bastidores hacen negocios por debajo de la mesa. Con mi propuesta, el Estado hubiese comprado a mejores precios poniendo fin a las coimas, tan frecuentes en nuestro mundo.
Como jefe nacional de Compras, me correspondió participar en la discusión y redacción del Título IV de la Ley 1 de Medicamentos. Hice numerosos aportes, pero el que me agradaba era el de implementar el procedimiento de compras por medio de subastas a tres vueltas el mismo día, del precio base hacia abajo. En la comisión fue aprobada, pasó a la comisión de ‘alto nivel’, se desestimó y perdió el MINSA otra oportunidad para bajar costos.
Con un mes de estar en el cargo, hubo cambio de ministro, de quien recibí una carta de despido. Dejo a la imaginación de mis lectores el porqué se me despidió, aún cuando hubo una reconsideración, pero para otra posición. Así son las cosas.
*EMPRESARIO.