• 29/10/2023 11:55

Una reflexión sobre la discusión minera y Panamá

La minería, aunque es una necesidad de la vida civilizada, también tiene consecuencias

Todo lo que existe sobre la faz de la tierra, los objetos más básicos, desde una simple hoja de papel hasta las edificaciones donde vivimos y trabajamos, los autos que nos transportan, las ropas que usamos, en fin, todo lo que nos hace la vida mejor, viene de nuestra tierra, proviene de algún tipo de actividad de explotación de recursos naturales o minerales del suelo.

La extracción y uso de minerales han sido actividades fundamentales para el desarrollo de las civilizaciones humanas.

La minería es una actividad muy antigua que se remonta a la prehistoria, a los tiempos que en la escuela conocíamos como la Edad de la Piedra, luego la Edad de Bronce, la Edad de Hierro, pasando por la Revolución Industrial hasta nuestros tiempos en los que la alta tecnología.

Uno de los minerales más utilizados es el cobre por su versatilidad. Se usa en la fabricación de materiales eléctricos, en las aplicaciones electrónicas, en la energía renovable, el transporte y hasta en la medicina.

Pero la historia tiene a la mineria romana, días de 20 siglos de antigüedad, como una referencia "viva" que nos puede servir de modelo para comprender las consecuencias de la actividad minera en cuanto a daños ambientales y cambios en el paisaje en las áreas donde operaban.

Las minas romanas en los territorios de Hispania, hoy España, son un ejemplo vivo de las huellas que han dejado esas explotaciones más de 2,000 años después. Todavía, en esos regiones se ven las huellas de las erosiones en los terrenos, los tremendos huecos (tajos como les llaman) que han quedado y ni hablar de la contaminación de los ríos que.fueron desviados, etc.

A diferencia de Panamá, esas regiones de España no son selvas tropicales sino lugares más bien desérticos con menor impacto ecológico comparado al que se causa en lugares con selvas tropicales llenos de árboles y vida animal. No por ello, el daño de esas minas fue o es poca cosa.

Aun en España se trabaja en la mitigación y recuperación de esos lugares mineros antiguos.

Panamá tiene un territorio muy pequeño. Apenas, unos 75,000 kilómetros cuadrados, es decir, 7,500,000 hectáreas (7 millones 500 mil hectáreas).

Tan solo superamos en tamaño a Costa Rica, Salvador y Belice.

La ciudad de Panamá se estima que tiene una superficie de 275 kilómetros cuadrados, o sea, unas 27,500 hectáreas. En otras palabras, la ciudad de Panamá, así de grande como la sentimos cuando estamos atascados en los tranques o la vemos al sobrevolarla, solo representa menos de la mitad del 1% del territorio.

Ahora, una concesión minera como la que se discute hoy en día, cuya extensión de unas 13 mil hectáreas representa la mitad del tamaño de la ciudad de Panamá. Esto es mucha extensión de tierra la que se esta destruyendo.

La minería, aunque es una necesidad de la vida civilizada, también tiene consecuencias.

En este mundo globalizado, los panameños como parte del mundo, tambien promovemos la explotación minera porque consume y disfruta de las ventajas de la telefonía celular, el internet, las redes sociales, tecnologías basadas en el uso del cobre.

Ante esta realidad, los panameños tenemos que repensar lo que significa todo esto y no olvidar que mientras nosotros rechazamos, y con razón, la explotación de la mina de cobre, en otros países del mundo se explota ese cobre que usamos en nuestros celulares, por decir algo.

Por ejemplo, las minas de cobre en Chile, que son fuente de ingresos económicos y de creación de empleos para mucha gente, también tienen consecuencia en la degradación del suelo (aunque se trata de tierras desérticas), contaminación de agua, emanaciones que causan cáncer y enfermedades de todo tipo, problemas sociales como disputas de tierra, agotamiento de los recursos y miseria en ciertas partes.

Entonces, ¿de qué sirven los millones de dólares que se puedan generar de la actividad minera para la economía si no vamos a tener agua, bosques, animales y nos vienen enfermedades y miseria a futuro?

Esta discusión que ha producido en Panamá grandes protestas, (también organizadas con la ayuda de la tecnología de las redes sociales) es mas que un conflicto de dinero, ni se resuelve con participar, como país, en el 50% de las utilidades. ¿De qué nos serviría ese dinero ante un futuro con tan terribles consecuencias?

Tampoco se resuelve con mejorar las condiciones de autoridad y control del país sobre el territorio y la explotación minera, es decir, todo lo planteado con la pérdida de soberanía. ¿Si Panamá, como Estado, se encargara 100% de la operación minera, sería aceptable esta explotación de la mina de cobre?

Estas respuestas nos llevan a preguntarnos cual es la prioridad de la protesta y qué significado tiene que se insista en señalar que el contrato es malo como si pudiera haber un buen contrato para explotar las minas de cobre que no tenga consecuencias en devastación de tierras y problemas como los hemos mencionado arriba.

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