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- 01/11/2015 01:01
El narcotráfico y las instituciones religiosas
El narcotráfico con su enorme poder económico ha influido, muchos dirán deformado, todo el panorama socioeconómico en las naciones donde opera. Así tenemos que ha transformado el orden político, en el ambiente artístico ha afectado el imaginario colectivo, a tal punto que se hacen altamente rentables las novelas sobre dichos personajes.
Dichas novelas legitiman, de cierta forma, el narcotráfico y esto no va en contra de los valores del mercado capitalista, sino que es su expresión más vulgar y descarada. Este fenómeno también tiene influencia en el actual modelo de belleza femenina, estos han comenzado a fabricar, al igual que sus grandes mansiones, sus enormes autos, sus hoyas exuberantes, mujeres con enormes pechos y traseros. Y todo con el fin de demostrarnos su enorme éxito; pues, en la actual sociedad de consumo, los narcos no solo deben consumir, sino enseñar lo consumido como símbolo de estatus. Bajo esta perspectiva no es inimaginable concebir que el imaginario religioso sucumba.
Hace poco el cardenal Roberto Rivera Carrera de la arquidiócesis primada de México hizo un reconocimiento público en donde indica que ‘hay sospecha de que benefactores ligados al narcotráfico han ayudado con dinero del más sucio y sanguinario negocio en la construcción de capillas '.1
Los individuos que entran en el submundo del narcotráfico, aunque tienen un gran poder económico-militar, están desprotegidos desde la esfera religiosa y por esto donan grandes sumas de dinero, para ganarse la aceptación divina, pero, si esto no resulta, ya han empezado a crear sus deidades específicas. Dichas deidades provienen de sus propias filas y por lo tanto entienden que es estar al margen de la ley, o sus adeptos creen que lo entienden.
Así tenemos a Jesús Malverde que, según cuenta la leyenda, es una especie de Robín Hood mexicano. Y en su honor, también se le conoce como el ‘santo narco ', se ha elaborado un sinnúmero de composiciones. Pero el Malverde real vivió a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Su culto empieza en los años 70 del siglo XX, es en esta década cuando se le comienzan a atribuir diversos milagros. Desde entonces su culto crece, relacionado indudablemente con el narcotráfico. Antes de los 70 su vida era conocida como una mera anécdota, como un ‘héroe ' más.
El nuevo culto a Malverde se entrelaza con prácticas y rituales socialmente dominantes, específicamente la de la religión católica. Es decir que tiene la misma fuerza simbólica para sus creyentes. Muchas capillas de Malverde están acompañadas ‘de estatuas de la Virgen de Guadalupe y san Judas Tadeo '.2 Podemos concluir que los creyentes de Malverde lo incluyen dentro de los santos de la iglesia católica, aunque no sea aceptado oficialmente, pues sus seguidores utilizan los mismos rituales.
Estas prácticas religiosas han surgido en un ambiente social desquebrajado, inestable, con autoridades corruptas e incapaces y donde la pobreza y la inseguridad son el pan de cada día. Indudablemente, esto hace que la población viva o subsista directa o indirectamente del narcotráfico, pues hay que recordar que muchos de estos grupos criminales controlan grandes porciones del territorio mexicano.
La figura de Malverde, igual que otros santos, tiene todas las posibilidades de seguir siendo adorado, pues él no va en contra de los nuevos valores del mercado, es decir, del sistema actual de dominación, sino que lo alienta. Lo que le rezan le piden éxito inmediato.
Pero el caso de Malverde no es único en América Latina, sino que también tenemos a los santos malandros que, a diferencia del caso mexicano, aquí no solo hay uno, sino un panteón entero. Por ejemplo: el malandro Ismael, Isabelita, del niche Edgardo3 y todos tienen sus respectivas estatuillas.
Estos, igual que Malverde, eran comparados en vida con Robín Hood, pues ayudaban a su comunidad, es tanto así que muchos de sus vecinos dicen ‘nunca hizo daño a la gente de su barrio ni le causó problemas '.4 También en América Latina, podemos mencionar las distintas estatuillas elaboradas para ser santificadas del narco Pablo Escobar, ya muchos acuden a su tumba a llevarle ofrendas florares y a pedirle pequeños milagros.
Todos estos fenómenos religiosos son muestras de que el imaginario religioso no es inmutable, sino que está en constante cambio e interacción con otros fenómenos sociales. Se podría hablar de que esta es la nueva forma de religión, una que es completamente pragmática. A estos nuevos ‘santos ' se le pide mayor riqueza y poder sin importa el costo. Estos son, sin duda, los valores del mercado en su máxima expresión.
1 Peralta Oleszkiewicz Malgorlata, El narcotráfico y la religión en América Latina , Revista del CESLA Vol. 13 2010, wwwredalyc.org., página 211-224, 2011.
2 Peralta Oleszkiewicz Malgorlata, El narcotráfico y la religión en América Latina , Revista del CESLA Vol. 13 2010, wwwredalyc.org., página 222.
3 Nadal Paco, ¿Adorar a los delincuentes? Sí. Son los santos malandros de Caracas , blogs.elpais.com.
4 www.elmundo.es. Reportaje de Jaime López del 24-10-2013.
SOCIÓLOGO