Los capturados fueron ubicados en la comarca Ngäbe-Buglé, las provincias de Veraguas, Los Santos y Panamá
- 14/06/2009 02:00
Entre riqueza y pobreza
Existe la tendencia a enfocar el problema del subdesarrollo como un dato estadístico y comparativo, entre los países ricos y los pobres, por su renta per cápita o su producto interior bruto. Sin embargo, no es lo mismo una sociedad no desarrollada que una sociedad subdesarrollada. La primera es una sociedad no capitalista, sin los avances tecnológicos propios de la sociedad occidental, pero perfectamente estructurada y que responde a las necesidades de sus individuos. La sociedad subdesarrollada tiene otros problemas derivados de una sociedad capitalista con un bajo nivel tecnológico, una renta mal repartida y, que no responde a las necesidades de sus individuos que sufren altos índices de subempleo, delincuencia y marginalidad.
Las desigualdades aparecen cuando existe diferencias entre el número de consumidores y su capacidad de producción. Esto se traduce, a escala local, en las diferentes formas de posesión y uso de los recursos y de los medios productivos disponibles. Es la vieja teoría que vincula el desarrollo y el consumo con el crecimiento económico. En relación al alto crecimiento demográfico debido a causas endógenas existe la creencia que impide el desarrollo económico. Esto, que puede ser cierto a escala familiar, no lo es a escala nacional, porque garantiza una mano de obra abundante y barata, que además, es consumidora. Si la población es mayoritariamente dependiente se debe a los bajos niveles de inversión y no a los altos índices de población.
Igualmente, con la revolución industrial y el crecimiento de la productividad, aumenta el número de habitantes en el proceso de transición demográfica. Las tasas más altas se alcanzan cuando desciende la mortalidad y se mantiene la natalidad. Los países desarrollados resolvieron este problema introduciendo prácticas de control de natalidad. No obstante, siempre estuvo presente el desempleo y el subempleo, porque el sector productivo siempre oferta menos empleos de los que se demandan.
Existen características comunes de lo que es un país subdesarrollado: insuficiencia alimentaria, déficit social, analfabetismo, recursos desatendidos o derrochados, elevado porcentaje de agricultores, escasez de clase media consumista, incompetencia industrial, hipertrofia del sector terciario, bajo PIB, desempleo, subempleo y trabajo infantil, subordinación económica, desigualdades sociales internas, crecimiento demográfico, persistencia de la miseria, etc. Todas son valoradas comparativamente con los países desarrollados. Pero esta concepción de lo que es un país subdesarrollado ha quedado desfasada, pues, se han desarrollado procesos de industrialización, alfabetización, caída del crecimiento demográfico de la población y de descenso de la producción y la productividad agrícola, que hacen desvanecer estos criterios.
Las condiciones en las que trabaja un obrero del Tercer Mundo son mucho peores que las de cualquier trabajador en el mundo desarrollado. Peor seguridad e higiene en el trabajo, poco respeto al medio natural, menos controles de calidad, etc. Las grandes multinacionales hacen desaparecer la industria autóctona, que no es capaz de introducirse en los circuitos internacionales, y continúa dedicándose al mercado nacional. Otras comienzan a fabricar componentes para las multinacionales y terminan dependiendo de ellas, lo que explica por qué los países siguen subdesarrollados, a pesar de sus altos índices de crecimiento. Faltan los canales de distribución de la riqueza, lo que hace que existan grandes diferencias sociales donde la pobreza, el hambre, el subempleo, etc. son un mal endémico de nunca acabar.
-La autora es especialista de la conducta humana.gemiliani@cableonda.net