• 07/01/2026 00:00

San Miguelito y sus desechos

La alcaldesa de San Miguelito declaró un estado de alerta por la situación de la basura en ese sector a su cargo. La funcionaria solicitó el apoyo del Gobierno central y se asignó a la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD) para dar un apoyo y de alguna manera encargarse de la situación del manejo de los desechos en el mencionado distrito. El asunto es complejo, cuando allí se recoge entre 450 y 500 toneladas diarias de residuos.

Este distrito vecino a la capital del país tenía estimados entre 2023 y 2024 una población que superaba los 300,000 habitantes. Su densidad hace sumamente difícil el proceso de recoger y sobre todo manejar lo que sobra en la cotidianidad de sus residentes, lo que crea vertederos por doquier en calles, callejones, senderos, patrios y en la cuenca de los ríos. Se sabe que esa carga puede alcanzar un 25% de lo que se recoge en la provincia de Panamá.

La dificultad de un adecuado manejo de los desechos sólidos tiene que ver con múltiples causas: entre ellas, una falta de cultura en los hogares; pero también, el hacinamiento y ubicación de las casas en áreas inaccesibles para los camiones, que se suma a la falta de un método de disposición de los bultos. La empresa que recoge la basura no ha podido cumplir con los acuerdos que sostiene con la alcaldía y aún no se logran nuevas concesiones.

La situación se hace crítica al unir los factores ya expuestos y la demora en la recolección. Esto traerá implicaciones para la salud de la población por la nube de insectos, bacterias y alimañas que se sienten atraídas hacia los malos olores y el material en descomposición. Es una desagradable y peligrosa conjunción de componentes que pueden incidir en males como el dengue, entre otras posibles pandemias.

Un ejemplo del problema se aprecia en la carretera que pasa junto a las estaciones del Metro de San Miguelito y la Cincuentenario; en apenas un kilómetro que las separa, se encuentran unos ocho botaderos de basura, que han estado situados allí por mucho tiempo. No es necesario imaginar de otras calles y sitios en el interior del distrito.

Uno de los aspectos que ha surgido como tendencia, o hábito es la falta de una costumbre en los hogares, de preocuparse por este problema. La empresa que tiene la concesión de aplicar medidas de aseo se ha quejado de la gran mora existente en el pago de la tasa correspondiente. Y por lo general está la disyuntiva de no pagar hasta no tener un servicio eficiente y por el otro lado, es imposible realizar las tareas con una deficiente recaudación.

La decisión de que la AAUD asuma esta labor en el distrito de San Miguelito es todo un reto por la dimensión del problema. El país enfrenta su propia crisis de residuos; las estadísticas indican que se generan aproximadamente 1.2 kilogramos por persona diariamente y que tan solo se recoge entre un 65 y 76 % de lo que se bota. Esto trae como consecuencia una sobrecarga de vertederos como Cerro Patacón y el surgimiento de otros sitios no autorizados.

En este sentido, existe un predominio de basureros a cielo abierto (unos 60 sitios) y todavía no se cuenta con programas de reciclaje lo suficientemente efectivos para superar el casi 10% de recuperación, no obstante que el 55% de los desechos pueden ser sometidos a este proceso y que se producen unas 380 toneladas de plástico. Si esto ocurre en el país, ¿cómo se puede sumar San Miguelito como parte de las obligaciones de la AAUD? Es necesario que se logre una mejor gestión en cada uno de los distritos del país y partir del nivel de este problema en todos los gobiernos locales. Esto reduciría las tareas de la AAUD y entonces, se podría estar en condiciones de coordinar con San Miguelito su situación y darle respuesta a largo plazo.

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