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- 07/12/2015 01:00
“Simón Bolívar Martinelli”
La historia nos indica que Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Aponte Palacios y Blanco, el Libertador de seis naciones, incluyendo Panamá, nació en Caracas, Capitanía General de Venezuela, en tiempos del dominio español, el 25 de julio de 1783. Durante la historia de la independencia de América han sido muchos los líderes que han tratado de emular las hazañas del Libertador Simón Bolívar, con el fin de llenarse de gloria al igual que el Emancipador de América. Uno de los últimos –abusivamente por cierto- lo fue el difunto Hugo Chávez, a quien atrevidamente llegaron a comparar con Jesucristo y Bolívar. Tuvo la osadía de desenterrar al Libertador.
Recientemente nos enteramos lo ingratos que son algunos de nuestros presidentes latinoamericanos a la hora de reconocer méritos ajenos, al igual lo hizo Chávez con sus antecesores en Venezuela. Me refiero específicamente al presidente colombiano Juan Manuel Santos, quien se ha querido llevar todas las glorias de la dudosa posible pacificación de Colombia, cuando en realidad es otro quien la ha logrado, a través de las acciones que desplegó. Entendible que lo hubiera hecho con su exprotector Álvaro Uribe, pero jamás hubiese pensado lo haría con quien ahora se descubre como el terror de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las temidas FARC: Ricardo Alberto Martinelli Berrocal, a partir del 4 de noviembre pasado, el nuevo Simón Bolívar.
Según se supo ese día patrio, el secreto mejor guardado del mundo fue descubierto en el programa matinal de CNN en Español, conocido por Café CNN, dirigido por la periodista María Alejandra Requena. Allí, en entrevista exclusiva y en directo con el expresidente de Panamá, Ricardo Martinelli, escondido en Miami desde el pasado mes de enero, conocimos de interioridades relativas a la guerrilla más sangrienta en la historia latinoamericana: las FARC.
Con su nuevo look de artista de segunda, Martinelli, con la espontaneidad que lo caracteriza -como quien no quiere decir las cosas- nos reveló que durante su Gobierno descubrió que las FARC se habían apoderado de una tercera parte del territorio panameño, hecho que desconocíamos, creo yo, el 99.99 % de los panameños. Que, gracias a él, me imagino que de la mano de los generales Mulino y Ábrego y del coronel Manuel Moreno, lograron expulsar al enemigo guerrillero, hecho igualmente desconocido en Panamá, ya que los medios de comunicación locales ni una línea le dedicaron a semejante proeza. Según el locuaz entrevistado, su decisiva acción obligó a los subversivos guerrilleros a retirarse del territorio de Panamá y a sentirse tan debilitados que por eso se vieron acorralados. Por lo que se hizo fue que no les quedó a los insurgentes más remedio que aceptar el proceso de paz planteado por el presidente Santos. Las declaraciones de Martinelli ese día me recordaron una de las tramas del inigualable Tres Patines.
Lo que no tiene nombre es la razón que haya tenido el presidente colombiano para no dar méritos al nuevo Libertador de América, Ricardo Martinelli Bolívar, de la hazaña que se autoatribuye y que los panameños -me imagino que los colombianos también- desconocíamos por completo. Por igual pienso que, desde el pasado 4 de noviembre, los acuciosos historiadores colombianos estarán corrigiendo sus versiones sobre la época moderna para que este desconocido capítulo sea incluido en las nuevas ediciones. El nombre de Ricardo Martinelli, buscado en Panamá por 12 o 16 procesos penales en su contra, debe ser reivindicado, colocándolo en el sitial de próceres no solo nacionales como Amador Guerrero y compañía, sino a nivel continental como Bolívar, Sucre, Páez, Miranda y tantos otros que hoy se quedarán pequeños al conocerse las hazañas del Martinelli Bolívar que nos ha dado a conocer.
Considero que la ausencia del terruño patrio del expresidente Martinelli lo está afectando mucho. Quizá es la nostalgia y el deseo de regresar que no se cumple por temor a la ‘dictadura' de Varela, como él usualmente llama al Gobierno actual. Fue tanto el impacto de sus absurdas declaraciones de ese día que pocas fueron las líneas que la prensa local le dedicó a aquel episodio inédito de habernos liberado del control que las FARC ejercía sobre un tercio de nuestro territorio. Sin lugar a dudas que allí falló Camacho en decírnoslo.
ABOGADO Y POLÍTICO