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Si la próxima elección de medio término en los Estados Unidos (a celebrarse en noviembre), fuese favorable a Trump, se propiciaría un clima conveniente para generar empleos formales en nuestro país.
Hago esta afirmación en la víspera del 20 de enero, fecha en la que el presidente estadounidense cumplirá el primer año de su segundo mandato, caracterizado por intensidad y velocidad alucinantes.
Susan Wiles, su leal y disciplinada jefa de Gabinete, tiene la mirada muy fija en la citada elección, con la cual se renovarán 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado. Ella tiene 9 meses para organizar este ejercicio que será (como suele ocurrir), un referéndum sobre la gestión de su jefe.
Antes de seguir, entendamos el ámbito en que medra el asunto, pues el torbellino rutinario de Trump no es improvisación. En realidad son acciones coordinadas por Wiles, para el reinicio de un proyecto ideológico que quedó inconcluso a inicios de 2021. Para avanzarlo, sectores tradicionalmente republicanos se han reforzado con otras organizaciones. Cuentan con un plan meticuloso y son, entre otros, los nacionalistas cristianos, así como otras que defienden principios del “Corolario Roosevelt” y la “Doctrina Monroe”. Hay tres documentos que sustentan las acciones. Los he leído y recomiendo que también lo haga quien desee anticipar lo que el mundo experimentará los próximos tres años.
Por un lado, está la “Agenda 47”, elaborada por el equipo de campaña de Trump y, por el otro, el voluminoso (920 páginas) “Mandato para Liderazgo 2025”. Este ultimo es un plan de transición gubernamental, coordinado por la Fundación Heritage. Un tercer documento está dedicado al ámbito comercial. Su autor, Stephen Miran (presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca), redactó una guía para reestructurar el sistema de comercio global, donde propuso devaluar el dólar e imponer aranceles para proteger la industria estadounidense y reducir el déficit comercial.
Ahora, independientemente del estilo de Trump y la simpatía o antipatía que cause, juzguémoslo aquí por tres resultados que sus defensores destacan e influirán en el próximo sufragio.
Primero: la inflación. Entre enero y junio de 2024, con el expresidente Biden, fue de 3.3% en promedio. Con Trump de vuelta en la Casa Blanca, cayó a 2.6% en el mismo período de 2025.
Segundo: la migración. Trump con sus controles fronterizos (y también con nuestra cooperación fortalecida en Darién), redujo significativamente el número de ilegales en su país.
Tercero: los aranceles. Si bien su uso como arma no es algo nuevo en la geopolítica, él la utiliza con un método exitoso: los anuncia exageradamente altos y, luego de retractarse o retrasar su implementación, los países aceptan desesperados. Políticamente, el cálculo es que sus seguidores del movimiento MAGA, lo premiarían porque esta logrando “que Estados Unidos sea grandioso nuevamente”.
Explicado lo anterior, ¿qué escenarios podemos anticipar para el resultado de la elección que nos ocupa?
Si los republicanos obtienen mayoría en ambas Cámaras, un Trump fortalecido se dedicará desde 2027 a promover a su sucesor, o tal vez amagaría con una improbable reforma constitucional que le permita postularse a un tercer mandato.
Si los republicanos pierden, podría reducirse la velocidad de los cambios. Los demócratas se esforzarán por desmantelar sus reformas, reactivarle procesos judiciales y trabajar contrarreloj en producir un contrincante competitivo para el año 2028.
Recordemos que en agosto de 2023, antes de que la mina cerrara y perdiéramos el grado de inversión de Fitch, el desempleo era 7.4 %. Ambos sucesos, por decisiones del expresidente Cortizo. El desempleo hoy ronda 10.4 %, un aumento de un punto en 19 meses de mandato del presidente Mulino y estoy seguro que él comprende bien la relación entre Trump y nuestros empleos formales.
Observé complacido, que el 17 de julio de 2025, durante una sesión de su conferencia de prensa semanal, dijo con pragmatismo enfático: “Nuestro socio número uno es y será Estados Unidos. Panamá está tasado en un 10 % en la lista [de aranceles] de Trump, [lo cual es] mucho menos que otros [países] de la región; y, por supuesto que, eso podría traer beneficios en cascada, de empresas productoras de otros países [a las cuales] les conviene venir acá a terminar [sus] productos [y así aprovechen el origen panameño], para exportar [desde aquí] a Estados Unidos”.
Es la manera de pensar correcta, pues será solo con empleos formales que lograremos un círculo virtuoso muy necesario: incremento del consumo, mayor aporte de cuotas a la seguridad social, una mejora en la recaudación de impuestos y fortalecimiento de las finanzas públicas