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Mañana, lunes 7 de septiembre, Panamá se regocijará ante un nuevo hito que todos debemos celebrar como país. Por segunda vez en la historia una persona, que inicia desde las posiciones más básicas del Canal de Panamá, tomará posesión como la primera mujer administradora de una de las más importantes obras de infraestructura del mundo.
Hablar de Ilya Espino de Marotta es hablar de una mujer excepcional. No solo por su exitosa carrera, sino por todos los peldaños que tuvo que transitar para poder llegar a liderar a los más de 8,000 colaboradores que tiene hoy en día el Canal de Panamá. Además de ser una persona que ha sabido balancear su tiempo entre su familia, sus responsabilidades y sus actividades paralelas, tanto personales como profesionales donde la hemos podido ver, proyectando ese liderazgo que la caracteriza.
La Ing. Marotta es una profesional de la ingeniería marina, egresada de una de las más prestigiosas universidades estadounidenses como lo es Texas A&M University. Además, tiene una maestría en Ingeniería Económica de la USMA y cuenta con formación ejecutiva del INCAE Business School y de la Kellogg School of Management. O sea, como quien dice, está más graduada que un termómetro.
Su capacidad intelectual y de liderazgo se vio reflejada cuando fue designada como la persona que encabezaría la gigantesca misión de construir el nuevo Canal de Panamá, paralelo al que se abrió al mundo hace más de 112 años; esa misma vía interoceánica que hoy aún sigue funcionando gracias al mantenimiento que el Estado panameño ha venido proporcionando desde que asumió esta responsabilidad en las postrimerías del siglo pasado.
La Ing. Marotta se hizo famosa no solo por el particular casco rosado que la caracterizó y al cual hizo referencia cuando se expresó diciendo: “Uso el casco rosa para dejar claro que una mujer puede hacer este trabajo”. Y fue durante ese tiempo que tuvo que enfrentar muchas adversidades de manera simultánea.
Recuerdo perfectamente cuando, en mi calidad de presidente de la Comisión Nacional Pro-Valores Cívicos y Morales, integrada por clubes cívicos, investigamos la trayectoria de esta persona que había sido nominada para ser considerada como Ciudadana Notable de Panamá, galardón reservado para un selecto grupo de personas que deben servir de ejemplo por los valores que los anteceden.
Como una grata sorpresa, al conversar con algunos de sus subalternos, estos nos contaban que el nivel de compromiso de la Ing. Marotta era de tal magnitud que, a pesar de estar lidiando con una enfermedad padecida por ambos su esposo y su hijo, casi que simultáneamente, ella no podía echar a un lado su sentido de responsabilidad y compromiso, manteniéndose en contacto con sus subalternos mientras asumía sus responsabilidades dentro del núcleo familiar. Asimismo, nos contaban que, a pesar de estar duramente impactada por su situación personal, sus mensajes, conversaciones e instrucciones nunca fueron impartidos alejados de esa calidad de ser humano que ella representa. Cuando fue designada como subadministradora, muchos de quienes habían trabajado con ella comentaron que se trataba de una designación muy justa. Y no es de extrañarse, pues Ilya, al haber ido ascendiendo desde las posiciones más elementales, tenía una excelente relación con los sindicatos de trabajadores, con el personal administrativo y con el equipo directivo del Canal.
Mañana, muchos panameños la veremos en las pantallas de televisión, celulares y en las redes de otros medios de comunicación, como La Decana, asumiendo una posición que, definitivamente no le quedará grande. Todo lo contrario, cuando su designación fue anunciada, creo que el país entero la aplaudió y estamos convencidos que el nuevo camino que inicia mañana traerá muchos beneficios para todo el país.
Desde mi balcón, elevo una oración al Todopoderoso para que siga acompañando a esta gran mujer, ejemplo de profesional de la ingeniería, de compañera de trabajo, amiga, esposa y madre. Que las niñas que la vean mañana sueñen en ser como ella. Y que todos esos amigos y admiradores que ha hecho a través de los años, entre los cuales quiero incluirme, sigan apoyando esta meritoria carrera por el bien de nuestro Canal y de nuestro querido Panamá.