• 23/03/2026 00:00

Una nueva constitución con alfabetización

La crisis constitucional y política que venimos arrastrando por décadas, no se detiene. Aunado a ello el evidente y escaso conocimiento, tanto público como académico, sobre Constitución, constitucionalismo, constituyente, poder y participación ciudadana, no podemos esperar que el camino hacia una nueva Constitución sea fácil.

La obligación ciudadana es la de instruirnos. Ello es así puesto que tenemos un grave problema cultural el cual nos impide trazar las estrategias para el tan necesario cambio que debemos darnos y dar.

Al querer aprovecharse de la cultura política que todavía impera en nuestro país, donde se mezclan el clientelismo y el paternalismo con la intolerancia y las muy frágiles prácticas ciudadanas, nuestros “políticos” mantienen su actitud de gran desdén hacia los sectores populares que no son considerados como ciudadanos sino como clientelas políticas.

Por lo anterior, su permanente rechazo a la participación ciudadana y a un proceso constituyente para una nueva Constitución. Porque nuestros “políticos” saben que un proceso constituyente, democrático, participativo, pacífico y dinámico, abriría las puertas para que los sectores excluidos puedan ser partícipes de la escena política, en un guión en el cual puedan participar de su elaboración.

Tenemos, hoy por hoy, la oportunidad para dar inicio a las transformaciones requeridas en nosotros mismos y en la sociedad que nos ha tocado. Por ello, debemos repudiar el gatopardismo del “cambio para que nada cambie” y proceder a activar el poder constituyente para la construcción, entre todos, de una vi a democrática que nos lleve a salir de la crisis.

El pueblo panameño, a fuerza de no saber lo que quiere, ha empezado a aprender a saber lo que no quiere. Y los hechos empiezan a demostrar que el pueblo no quiere nada con la estupidez, sobre todo porque se ha dado cuenta que “la estupidez es un vicio que escoge la gente porque ofrece una forma rápida de aferrarse al poder”.

Siendo el poder constituyente “la facultad de la soberanía popular para determinar el marco constitucional del Estado”, o sea el ejercicio del poder ciudadano con fines constituyentes, sepamos que la soberanía popular “se expresa en forma permanente a través de diversos mecanismos de participación política”. El poder constituyente opera, única y exclusivamente, en los momentos de creación constitucional.

Por ello, el poder constituyente es un poder creador, originario, prejurídico, soberano y absoluto. Su tarea es romper y sepultar el régimen que precede. Y, ¿quién es el sujeto del poder constituyente? Lo es el pueblo en su totalidad.

Y, es en su calidad de soberano que le toca actuar, de principio a fin, en todo el proceso constituyente para alcanzar una nueva Constitución.

* El autor es abogado y docente universitario
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