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- 11/04/2015 02:01
El violín inmortal de Uribe González
En la primera mitad del siglo pasado en mi pueblo, Las Tablas, como en muchos pueblos y ciudades del mundo, la religión católica, apostólica, romana, estaba rodeada de un gran misticismo y hermetismo, a tal punto que a la menor pregunta solicitando alguna explicación sobre los temas de Dios, mi abuela respondía simplemente: ‘Los misterios de Dios, hay que aceptarlos así como son’ y hasta allí llegábamos.
Pertenezco a esa época de misas en latín, en la cual el sacerdote nos daba la espalda; era poca nuestra participación. Asimismo la música que el gran cantante, músico y compositor tableño, don Alcides Alba, impartía con su viejo armonio, un antiguo instrumento de viento con teclado, en el que interpretaba viejas canciones que no entendíamos, concelebrando las misas con uno de los párrocos más queridos: don Celestino Díaz y Cabanas.
Poco a poco, otros instrumentos musicales fueron ingresando a la iglesia para alabar a nuestro Señor. Especialmente a partir de los años 1962 y 1965 con los cambios y propósitos que nos legó el Concilio Vaticano II, anunciado por su Santidad Juan XXIII en 1959. Los más avezados fueron el violín y la guitarra española, por lo menos en mi pueblo; también se fueron integrando los coros religiosos acompañados de estos instrumentos, pero siempre con música litúrgica o composiciones que si bien llevaban mucho de nuestros aires vernaculares que les impartían, a simple oído se distinguía como música sacra. Fueron muchos los violinistas de nuestra tierra que se sumaron a esta novedad, como Clímaco Batista, Juan Molina, Manuel de Jesús González, pioneros de esta nueva modalidad de acompañar los coros y voces de alabanza al Señor.
Inspirado en la maestría de su padre como intérprete del violín, Uribe Antonio González González, más conocido como YIBE, primer hijo de Manuel de Jesús y Jacinta del Carmen González, se suma a estos músicos, pues desde los siete años interpretó este gustado instrumento. Aprende a tocar ‘a lo zurdo’, porque su padre lo era. Él era diestro por lo que su padre le construyó su violín; ambos a dúo nos deleitaban con melodías propias y de los grandes compositores de todos los tiempos.
Su consagración como músico exquisito, la obtuvo del público entusiasta que en todas sus presentaciones lo aplaudía por su gran talento y complacencia. Como artista obtuvo los mayores reconocimientos posibles en la Región del Canajagua. En las comunidades de Peña Blanca, El Bijao, San Miguelito, en el Colegio Manuel María Tejada Roca de Las Tablas, en el Séptimo Perote de las Musas, actividad realizada en Santo Domingo de Las Tablas el 4 de febrero de 2012 (Homenaje realizado por el grupo Tocando Madera de Yigo Sugasti). En El Carate de Las Tablas, el 30 de enero del año 2007. La Alcaldía de Las Tablas y el Comité 8 de Noviembre, reconocimiento honorífico en noviembre de 2008 celebrando el 180 aniversario del Grito de Insurrección tableña de 1821. La Autoridad de Turismo de Panamá, placa de honor al mérito en noviembre de 2011. La Asociación Cívica de Santeños residentes en San Miguelito lo homenajea en el 2007. El Colegio Manuel María Tejada Roca y la comisión Zárate Manuelista le rinde homenaje, en reconocimiento a su valioso aporte al cultivo y desarrollo de nuestra música típica panameña como violinista, en junio de 2007. Ganó el Concurso de violines en la categoría Clímaco Batista, el Concurso Medalla de Medallas. El Concurso de violines en el Festival de la Mejorana en Guararé.
YIBE, supo granjearse las simpatías de quien lo conoció, por su ‘don de gente’, franca sonrisa, dotado de un magnífico buen humor y de alma noble. Destacó como gran esposo y padre de familia, como magnífico carpintero, ebanista, constructor y agricultor. Su amor por la familia fue su norte, su preocupación; se mantenía pendiente no solo de los más cercanos, sino de los que estábamos lejos. Los recuerdos que guardo de este entrañable y querido primo son imborrables, siempre fue así como he tratado de describirlo. Fue un hombre muy rico, no en bienes materiales, sino en bondad, humildad y amor por su prójimo, como destacó monseñor José Dimas Cedeño, en su homilía, el día en que entregamos su cuerpo a la madre tierra, el 31 de marzo de este año del Señor 2015.
Necesitamos más hombres dignos como Yibe.
ESCRITOR, COMPOSITOR Y FOLCLORISTA.
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‘YIBE... Fue un hombre muy rico, no en bienes materiales, sino en bondad, humildad y amor por su prójimo, como destacó monseñor José Dimas Cedeño...’