Moisés Cohen, presidente del Consejo de Servicios Internacionales de Panamá, desglosa la importancia de la Ley de Sustancia Económica como la llave para...
Vergüenza deben sentir nuestros gobernantes, el IDAAN y toda la elite política y económica corrupta de este país, que tiene a millones sin agua, porque no los afecta o porque piensan que manteniendo el IDAAN en malas condiciones, 4 bellacos se apoderarán del negocio del agua. Ya sea privatizando el agua con carros cisterna u otros medios que solo a esos avariciosos se les ocurre.
NO HAY agua potable en Herrera, Los Santos, porque sus aguas dulces están contaminadas. NO LLEGA EL AGUA en Antón, Aguadulce y muchas veces en Penonomé. En Bocas del Toro hay lugares sin agua potable. Y en la ciudad hay barrios enteros en donde nunca les llega el agua, o se va frecuentemente.
El no contar con agua potable expone a la población en general a bacterias, parásitos que les pueden provocar enfermedades gastrointestinales, diarrea, vómitos e infecciones intestinales. Pueden surgir enfermedades como el cólera o la disentería.
Se pueden desarrollar infecciones parasitarias persistentes, porque se favorecen las infestaciones por gusanos intestinales, que se pueden volver crónicas, lo que agrava la fatiga y anemia, que puede conducir a ausencias laborales o académicas.
El carecer de agua puede llevar a las personas mayores a padecer deshidratación severa, y en los niños pequeños, deshidratación rápida y súbita, que los puede conducir a la muerte.
En los niños y niñas, los parásitos, impiden la correcta absorción de nutrientes, lo que los lleva a tener una desnutrición crónica, así como un debilitamiento del sistema inmunológico, que afecta el desarrollo físico y mental, afectando el crecimiento y desarrollo de las nuevas generaciones.
El debilitamiento físico afecta el desarrollo cognitivo. La combinación de enfermedad, desnutrición y falta de higiene afecta el desarrollo cerebral, el aprendizaje, la capacidad de concentración, ergo la capacidad de análisis de la persona.
La falta de higiene por la escasez de agua puede llevar a que se multipliquen y transmitan más enfermedades infecciosas, infecciones cutáneas y oculares. Todo esto puede facilitar los brotes epidémicos, lo que afecta a toda la comunidad y puede resultar en una mayor mortalidad.
Se saturan los hospitales, las clínicas con dolencias que no deberían darse en un país civilizado, incrementando así innecesariamente los gastos o inversiones de los hospitales.
Las familias deben gastar en enfermedades prevenibles, en botellas de agua, lo que empobrece el núcleo familiar, contribuyendo a la pobreza del país.
Además, estas aguas contaminadas pueden también afectar los huertos, los cultivos, los animales, el ganado, reduciendo así la disponibilidad de los alimentos.
Se sabe que el problema del agua en Panamá es estructural y multifactorial, que es necesario modernizar todo el sistema, que muchas estructuras están viejas o dañadas, que hay tuberías obsoletas, que hay fugas y redes colapsadas. Que las plantas potabilizadoras funcionan por debajo de su capacidad.
Pero los gobiernos, en lugar de priorizar la salud de su población e invertir en modernizar y darle mantenimiento a los equipos que proveen de agua a la nación, lo que hacen es priorizar la corrupción, su avaricia y sus egos respectivos.
Esta actitud se refleja en la necedad de reabrir la mina, cuando sabemos que la mina consume millones de galones de agua, que evidentemente se le quita a la población, afectando la salud de la población en general.
El gobierno debe invertir en un sistema de acueducto moderno. Deben contratar gente idónea: técnicos, ingenieros expertos en agua y PROHIBIR en esa institución el nombramiento por influencias. Contratar econometristas que puedan calcular el crecimiento poblacional para adecuar la producción del agua a su consumo real, dejando un margen para el crecimiento.
Protejan nuestros recursos naturales, establezcan controles y medidas estrictas para que no se sigan contaminando las aguas; pongan multas prohibitivas a los que vierten aguas residuales, agroquímicos o basuras en los ríos. Establecer normativas para el uso responsable del agua, sobre todo en las zonas industriales y para los centros comerciales, para evitar así el desperdicio de agua. Establecer la norma de que el que contamina paga. Además, con las sequías y el cambio climático, las condiciones se van a ir agravando.
El gobierno debe brindar ayuda económica para que las personas instalen un reservorio de agua en sus casas o sus comunidades. PIENSEN EN SU PAÍS.