• 23/09/2020 00:00

Víctimas de la violencia, a pesar de la pandemia

Cualquiera hubiera pensado que, con la especial situación del confinamiento por causas de la pandemia, la violencia ciudadana iba a disminuir y, por tanto, habría menos víctimas en el país.

Cualquiera hubiera pensado que, con la especial situación del confinamiento por causas de la pandemia, la violencia ciudadana iba a disminuir y, por tanto, habría menos víctimas en el país. Las cifras del Ministerio Público informan lo contrario, al comparar los indicadores hasta el final de agosto con igual período en 2019. Ese año, hubo 293 personas que perdieron la vida; en la actual vigencia, subió a 345; es decir, un 17.7 %.

La revisión de esta estadística demuestra aspectos paradójicos en las formas de organización de la cotidianidad en este tiempo tan irregular. El nivel más alto de merma se ha producido en la provincia de Panamá con 128 difuntos, que corresponde al 62.8 del total; pero un 6 % menos que en 2019; Colón y Panamá Oeste están en segundo lugar de gravedad con igual porcentaje, 19 %, pero la atlántica con 67 y la otra, 64.

¿Ha aumentado la violencia en el país? Habría que preguntarse, basado en estas relaciones numéricas y desde el punto de vista de la variable del balance fatal, hallamos que, en las catorce provincias (incluyen comarcas) y el distrito de San Miguelito, hay una baja de fallecidos en Chiriquí, Comarca Emberá, Darién, Panamá (como ya se ha mencionado) y Veraguas. En el resto de los territorios, hubo globalmente 52 unidades adicionales.

Aquí hay que resaltar que tres sitios, Darién, Comarca Emberá y Guna Yala, no tuvieron bajas en estos ocho meses iniciales de 2020.

Estos incidentes se han ocasionado de seis maneras en esencia. La principal es uso de arma de fuego, son 273, un 79 %; arma blanca, 31 casos o el 9 %; luego, por objeto contundente, 9, el 3 %; asfixia mecánica, 3 o el 1 %, incendiarismo, un caso y otros sin precisar, 28, el 8 %.

Si se coteja el comportamiento de la violencia en función al grado de afectación del coronavirus, surgirá una correspondencia; salvo Panamá. Aquellos lugares donde existió mayor tendencia a no acatar las medidas tomadas por las autoridades sanitarias son los mismos donde se agravó la crudeza de actos que alteraron la seguridad y también donde se presentaron más individuos que se vieron involucrados y por consecuencia, murieron.

Otra importante observación numérica la presentan las víctimas según la edad. Vamos a encontrar que, entre los 15 y 39 años, se ubica el 65 %. El subgrupo más numeroso, es entre 18 y 24, que suma 77, el 22 %. Le siguen, entre 30 y 34, 48, el 14 %; además, del 35 al 39, tiene 42, el 12 %, de 25 a 29, 37, el 11 y de 15 a 17, 19 con el 6 %. Algo curioso, es que solo de 15 a 24 años, corresponden a casi un tercio de fatalidades.

Las autoridades que recaban estos reflejos del desenvolvimiento social en Panamá, sobre este aspecto de la seguridad, tienen la tarea de hacer llegar sus cuadros a los entes donde, luego de los respectivos estudios, puedan convertir o estructurar estrategias para revertir este perfil. Hay un importante segmento humano que se implica o es envuelto en hechos que no superan y se pierde todo esfuerzo invertido en formación y cuidados de salud entre otros servicios.

Es una de las tareas que debe ser asumida por el Estado -es decir, todos- como consecuencia de las medidas posteriores a la crisis que se confronta en la actualidad. Para algunos, son las salidas económicas las primordiales; sin embargo, hay también que establecer en qué condiciones queda el diario vivir en la relación de los diferentes conglomerados humanos y fortalecer sus capacidades para involucrarles en las esferas productivas.

No es para después. Esto urge.

Periodista
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