Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
- 20/01/2015 01:01
Toda una vida
Hoy llego a los 70 años. Decir que no los siento sería mentir, 70 años son 70 años. Y parecen más cuando empiezo a recordar todo lo vivido. Una vida que compartí con los más grandes adelantos científicos, sociales y políticos de la historia del mundo. Una vida que inicia con el final de la Segunda Guerra Mundial y las primeras dos explosiones nucleares que se usaron para terminarla. Una vida que vio la tumbada del presidente Arias, el asesinato del presidente Remón, el juicio tanto a Arias como luego al presidente Guizado. Vivimos el juicio al presidente Robles, el derrocamiento por tercera vez al presidente Arias e inicio del proceso revolucionario. Viví la tumbada de Torrijos y su retorno al poder.
Desde el Colegio Javier en San Felipe, las plumas de tinta con secante, luego la tinta seca y el final de las Esterbrook por la llegada de las Paper Mate. Las máquinas de escribir manuales y luego las eléctricas para dar paso a las computadoras. Viví el papel carbón para las copias y luego la Xerox y el inicio de las fotocopiadoras. Pasé de regla de cálculo a calculadora, a computadora. Recuerdo las llamadas por operadora, el fenómeno del discado directo y luego la magia del inalámbrico, hasta llegar a los celulares y satelitales.
En mi vida apareció la televisión, en blanco y negro, y luego a colores, mientras el cine pasaba de mudo a hablado, de technicolor a Vista Vision y Cinerama. 70 años donde vi a los marines de Estados Unidos en Granada, Santo Domingo, Kuwait, Irak, Somalia, Afganistán y por supuesto en Panamá. Donde vi el enclave de Estados Unidos en nuestro país, un 9 de enero patriótico, un Consejo de Seguridad reunido aquí y luego Torrijos firmando con Carter un nuevo Tratado del Canal. Vi el final de los zonians, cómo acabó igual el apartheid en Sudáfrica. Viví la caída del muro de Berlín, el final de la URSS, la glásnost y la revolución cubana. Viví la era de 16 dictaduras en América Latina y el final de todas.
Viví la muerte de Torrijos, la muerte de Chávez en Venezuela, el ascenso de Noriega al poder y su final en medio de una invasión norteamericana. Viví el primer arzobispo panameño y luego el primer cardenal panameño, hasta el reconocimiento de un santo panameño, San Martín de Porres. Viví el asesinato de un presidente en Estados Unidos, dos atentados a otros, la renuncia de un tercero y el primer padre e hijo presidente de Estados Unidos. Y, ¿qué decir de lo vivido en la iglesia? De la misa en latín y de espalda a los feligreses, ahora en español y de frente. Viví la llegada de mujeres a diáconos o diáconas. Viví la visita de un Papa a Panamá y en mi vida he conocido siete Papas: Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I que muere envenenado a los siete días de su papado, Juan Pablo II, Benedicto XVI que renuncia al papado y ahora Francisco, el primer Papa latino americano. Pero, igualmente, viví el surgimiento de la iglesia cristiana con proliferación de templos y pastores.
70 años han incluido de todo. Dos esposas, una compañera de más de 24 años que finalmente enrumbó mi vida sentimental, dos hijos profesionales, dos nietos, una ya universitaria; una hija nueva de cariño con su hijo, un nuevo nieto que llega a un mundo tan distinto del que yo llegué. No tengo queja, solo agradecimiento a Dios por todo lo que me ha dado, y no importa las cruces que me pone en el camino, todavía le debo por lo recibido. Si tengo un solo dolor, es por los que partieron antes que yo. Mis abuelos, especialmente mi abuela paterna, mis padres, mi hermano, mi abuela materna y tantos amigos e hijos de amigos a los que, a todos, mantengo en mis oraciones. A mis 70 años ya no aspiro a hacer mucho por mi país o amistades, solo aconsejarlos, compartir mis experiencias y tratar que no cometan los errores que yo cometí. Y gozar con las cosas sencillas que Dios nos puso gratis en nuestro transitar.
La belleza de un amanecer, la caída del sol, el canto de los pájaros en la mañana, el ruido del mar llegando a la costa, la fuerza del viento y de la lluvia. En la naturaleza no solo está la presencia del Creador, está la fuerza de la vida, el recuerdo a todos de donde venimos y a donde iremos.
ANALISTA POLÍTICO