El primer recorrido de prueba del monorriel, desde Patio y Talleres hasta Ciudad del Futuro, se registró la tarde del lunes 13 de abril, con esta prueba...
- 11/08/2019 02:00
Una familia dedicada a la recuperación de Panamá la Vieja
El 15 de agosto se cumple el quinto centenario de la fundación de Panamá La Vieja, ciudad que fue fundada por Pedrarias Dávila y destruida, en 1671, por el pirata inglés Henry Morgan.
Nuestra familia, por cuatro generaciones, ha dedicado grandes esfuerzos a la recuperación de la vieja ciudad.
Recuerdo muy bien cuando, en 1935, mi abuelo, Samuel Lewis García de Paredes, nos llevaba, a mi hermano Gabriel y a mí, a recorrer y conocer las distintas ruinas. Lamentablemente, en esos días estaban llenas de maleza y casi no se podían apreciar. Mi abuelo nos explicaba, con todos sus detalles, lo que fueron cada una de ellas antes de su destrucción. Su amplio conocimiento de lo que fue la antigua ciudad le permitió darnos a conocer lo que fue la gran metrópolis.
Mi abuelo fue uno de los primeros en darle la importancia a la antigua ciudad. Pronunció discursos, conferencias y escribió artículos de prensa, dando toda la información sobre la historia de lo que fue la ciudad destruida.
Posteriormente se le rindieron, a mi abuelo (q.e.p.d.), muchos honores post mortem , entre ellos una estatua para resaltar su gran trabajo histórico. Hoy el Museo de la Plaza Mayor lleva su nombre.
Muerto mi abuelo, le tocó a mi padre, Samuel Lewis Arango, seguir divulgando el beneficio que para nuestro país representa el dar a conocer los orígenes de Panamá La Vieja.
Años más tarde —en 1995— pude, como concejal del distrito, seguir la labor emprendida por mis antepasados. Logré incluir una partida en el presupuesto municipal, que me permitió iniciar la limpieza del área y su embellecimiento, con un modesto jardín.
También obtuve la cooperación de los historiadores Rubén Darío Carles (padre), Juan Antonio Susto y Ernesto Castillero, quienes hicieron las leyendas de los letreros que se le colocaron al frente a cada una de las ruinas.
Logré, años después, que el presidente Ernesto Pérez Balladares, con su equipo de Gobierno, visitara el sitio. Vio, con espanto, cómo los distintos ministerios habían convertido el lugar histórico en un basurero. En pequeños depósitos, los ministerios habían enviado todo el material inservible. El presidente Pérez Balladares dio órdenes para que se destruyeran los depósitos y se le diera uso a ese material o que se lo llevaran de allí.
Ya, en el Banco del Istmo, con el entusiasmo del gerente general, ingeniero Alberto Vallarino, tuvimos la idea de crear un patronato. El cual se responsabilizara de los trabajos que había por hacer. Se deseaba que participara el Estado, la empresa privada y un grupo cívico. El Patronato se formalizó; fue creado el 26 de junio de 1995 e integrado por el Club Kiwanis, Banco del Istmo y una institución oficial que representara al Estado.
Su primer presidente fue don Raúl Hernández. Le siguieron Humberto Girón, Francisco Linares y otros distinguidos ciudadanos. Posteriormente, el Patronato inició trabajos muy profesionales para convertir la ciudad histórica en lo que es hoy día. En ese esfuerzo cooperaron muchas personas, pero vale la pena señalar a don Ernesto Boyd, presidente actual del Patronato, y a doña Julieta de Arango, directora ejecutiva, ha hecho una gran labor.
Mi hijo Mario, la cuarta generación de los Lewis, renunció hace varios años a una prestigiosa firma de abogados a la cual pertenecía, para dedicarle todo su tiempo a la investigación de nuestro pasado, siguiendo en esa forma los pasos de mi abuelo. Hoy, como historiador que es, publica en la Revista ‘Épocas', de la cual es propietario, sus muchos trabajos sobre la historia de nuestros orígenes. Ha cooperado con sus vastos conocimientos en muchas organizaciones cívicas. Actualmente es miembro importante del patronato Panamá Viejo.
Los distintos Gobiernos, desde que se creó el Patronato, han cooperado económicamente al desarrollo de su labor. Unos lo hicieron más que otro, pero todos demostraron en distinta forma su interés en la reestructuración de Panamá la Vieja. Por ejemplo, en el Gobierno de la presidenta Mireya Moscoso se acuñó la primera moneda, cuyo señoraje fue para fortalecer económicamente los proyectos que se tenían para convertir la antigua ciudad en lo que fue en su tiempo de grandeza.
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