• 21/03/2015 01:00

Panamá: Mujer profesional vs mundo empresarial

Las gerencias o presidencias muy pocas veces son ocupadas por el género femenino

El reto para la mujer panameña, en sí, ya es enorme, por el simple hecho de ser mujer. Mucho mayor para aquella que toma la valiente decisión de superarse, de educarse y convertirse en una profesional. Nuestra cultura, un tanto pobre, no está preparada para asumir que una mujer sea quien nos ‘mande’. Es más que una cuestión de cultura, y cultura infundida, que se transmite hacia las empresas, ya sean de descendencia familiar o corporativa. Las gerencias o presidencias muy pocas veces son ocupadas por el género femenino. De mi experiencia laboral, podría mencionar, que no he contado con la experiencia de una dama ocupando una posición de presidencia o gerencia general, sí como vicepresidenta o gerente de área, que en su mayoría pertenecen a mercadeo.

No se vale que estemos acostumbradas, que nos conformemos con que así es el mercado panameño, y que, ‘pues, nos toca’. ¡Pues No! El mundo empresarial panameño, gracias a un cambio progresivo, que ha sido llevado con años de experiencia, está cambiando. Hoy día contamos con una gran cantidad de mujeres profesionales, que ocupan puestos importantes en una gran cantidad de organizaciones importantes dentro de la República. El mismo es un resultado de años de educación, de cambio cultural, de lucha, de atreverse a hacer que las cosas sucedan. Y está bien, porque las puertas para el resto de nosotras, que seguimos preparándonos, con el objetivo de lograr alcanzar puestos de magnitudes interesantes, en organizaciones existentes y, por qué no, en nuestra propia empresa.

El cambio positivo, que como mujer somos capaces de aportar en nuestras familias, en la sociedad y por ende en las organizaciones a las que pertenezcamos, son las diferencias que nos llevan a entregar con amor, todos los años de estudios, de esfuerzos, de lucha y de profesionalismo. Somos nosotras mismas, como personas, como seres humanos, teniendo en nuestras manos, la capacidad y fortaleza de cambiar la mentalidad de aquellos empresarios arraigados en el pasado y el poco respeto hacia el profesional femenino.

Llegó la hora de despertar del fantasma de la discriminación de género, mostrando ante la sociedad en general y ante el mundo, que somos capaces de mucho más que cuidar un hermoso hogar y conservar una bella familia. Somos capaces de dirigir organizaciones, asociaciones, universidades y, del mismo modo, una nación entera.

ESTUDIANTE DE MAESTRÍA.

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