Moisés Cohen, presidente del Consejo de Servicios Internacionales de Panamá, desglosa la importancia de la Ley de Sustancia Económica como la llave para...
- 03/05/2026 00:00
Cada día que pasa, pareciera que el mundo se complica más, incluyendo nuestro patrio criollo. Este año hay elecciones presidenciales en nuestros vecinos del sur y, en noviembre, habrá elecciones parlamentarias en EE. UU., pero que podría impactar directamente al actual ocupante de la Casa Blanca. Solo un mes antes, el país mas grande y con la mayor economía de Sur América también tendrá sus propias elecciones donde se elegirán tanto al presidente como a los congresistas.
Desde el año pasado hemos venido sosteniendo que, en la tierra del Tío Sam, podría darse un verdadero “revolcón”, cosa que ha sido anticipado hasta por el actual mandatario, cuando les manifestó a los congresistas de su propio partido que, si no se ponían las pilas y ganaban en sus respectivas circunscripciones, el terminaría enjuiciado. También manifesté que no me extrañaría ver al actual secretario de estado, renunciando en los próximo 3-4 meses, pues sospecho que tiene aspiraciones presidenciales y sabe que, si el partido republicano pierde el control de congreso y por ende el posible “impeachment” del presidente, podría convertirse en un río que arrastra cuanta cosa tiene por delante y ser perjudicado en sus aspiraciones.
Recientemente también me ha dado la impresión de que el actual segundo al mando, esta poniendo sus barbas en remojo, pues podría verse salpicado y como una posible estrategia del partido demócrata, promover su enjuiciamiento y separación del cargo, de manera que se el nuevo presidente de la cámara, probablemente un demócrata, se convierta en el nuevo comandante en jefe.
Por los lados de Colombia, tal y como habíamos previsto, la oposición al actual gobierno esta dividida en la ruta hacia la primera vuelta de fin de mes. No solo están divididos, se están atacando entre ellos y, como advertimos el que se fortalece es el actual líder en las encuestas. Definitivamente que nadie aprende en cabeza ajena. Se está produciendo un desgaste que, si siguen como están, cuidado que no hay necesidad de segunda vuelta.
Y es que allá la situación es un poco mas compleja, pues un expresidente es quien está apoyando a quien va de tercera en los sondeos. Que triste que, a estas alturas, estos políticos no terminen de entender que su momento pasó. Acá pasa lo mismo con uno que no da la cara, que fue condenado y lo seguirán condenando por todas las sinvergüenzuras que hizo. El daño que le hizo al país es tan grande que, todavía estamos pagando las consecuencias. Mas adelante, opinaremos más sobre estas elecciones.
En Brasil, los candidatos que se perfilan son el actual presidente que cuenta, según sondeos preliminares, con alrededor de un poco más del 40% de las preferencias, frente a su posible contrincante que sería nada menos que Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, a quien le acaban de reducir la pena de cárcel que cumple; Flavio, según los mismos sondeos cuenta con un apoyo del 36% de la población.
Siendo un país tan grande, no entiendo como no pueden producir mas candidatos, que puedan navegar en el centro del espectro político y no tener que poner a escoger a la ciudadanía entre los extremos.
No lo mencionamos arriba, pero aún esta pendiente una segunda vuelta en Perú. Seguramente pasará Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori a competir en una segunda vuelta contra otro candidato que aún no ha sido proclamado oficialmente, pero todo pareciera indicar que será Roberto Sánchez, del mismo partido del candidato del sombrero. Lo que, si se puede decir, ninguno de los candidatos que participó de la primera vuelta, llegó ni siquiera a un 20% de la votación total.
Es triste lo que sucede en nuestro continente en materia política y, desde mi balcón, esto se debe a que no tenemos una ciudadanía con pensamiento crítico, muchos votan “en contra de” o convencidos que serán nombrados en el nuevo gobierno. Pareciera que no se piensa en lo que le conviene al país sino en lo que le conviene individualmente a una u otra persona.
El radicalismo, totalitarismo y autoritarismo cabalgan por nuestros montañas y praderas, lastimosamente no necesariamente hacia un puerto seguro o en búsqueda de una mejor vida para la mayoría de quienes los eligen. Quienes gobiernan de esta manera, muchos disfrazados de democracia, no son más que dictadorzuelos que ningún bien le hacen en el largo camino a nuestros pueblos.