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- 16/02/2019 01:00
Una atinada decisión
La designación de Ricaurte Vásquez e Ilya Espino de Marotta para la Administración y Subadministración del Canal, es una decisión atinada. Combina la sensatez, experiencia, confianza y, sobre todo, proyección internacional de un hombre que cuenta con méritos suficientes para enfrentar los retos futuros del Canal, con una ingeniera que lideró la ampliación y que vive el día a día de la vía interoceánica. La apuesta por este binomio en la administración es pensar con luces largas. La decisión alejó cualquier vestigio de influencias externas y políticas, y dio paso a escoger por los mejores intereses del país. Y es que el Canal de Panamá es el bien más preciado por nuestra sociedad. La lucha generacional para recuperar la Zona del Canal no puede ni debe ser tratada de otra forma que poniendo a administrar la vía acuática a los mejores hombres y mujeres. Lo más importante de estas designaciones es que generan confianza interna y externa y, sobre todo, nos dice que los panameños podemos tener desacuerdos, pero con el Canal siempre ponderamos qué es lo mejor. Ricaurte Vásquez sabrá darle esa continuidad de lo que han hecho sus predecesores Alberto Alemán Zubieta y Jorge Quijano, pero sobre todo es garantía de que sabrá enfrentar con inteligencia y buen tino, los retos del futuro. La conservación del agua, tanto para el Canal como para el consumo de la mayoría de los panameños, es su primer escollo y estamos seguros de que sabrá encontrar la mejor propuesta para este problema. Un aplauso sonoro a la junta directiva, porque no cedió a presiones y decidió por lo mejor para Panamá.