• 07/10/2015 02:00

Examen de barra o controles de calidad

Aún no se ha presentado una contrapropuesta formal a esta iniciativa, nacida de una necesidad de certeza académica.

Procurar la excelencia o, más bien, la buena práctica en cualquier profesión, exige que quienes logran pasar un período lectivo en un centro de estudios superiores demuestren en la práctica los conocimientos adquiridos en las aulas de clases. Es muy simple: que el aspirante a profesional compruebe sus habilidades y destrezas en una prueba con el rigor académico necesario para acreditar, posterior a su aprobación, una idoneidad que respalde el título que recibe, luce como una propuesta sensata. Imponer una prueba o examen de suficiencia profesional, o el llamado ‘examen de barra ', a los graduandos de la carrera de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Panamá parece chocar con una especie de ‘concepto de exclusión ', sostenido sobre la base de que al examinar los conocimientos de un aspirante a abogado, para saber si está preparado para ejercer la profesión, se crea un sesgo que mediatiza el derecho del estudiante. La aplicación de estas pruebas, a nuestro juicio, no constituyen un impedimento para acceder a una profesión, en este caso, la de abogado; pues si un estudiante cursa cinco años universitarios, y es capaz de entregar un trabajo de grado o tesis, no debe tener problemas en confirmar tales conocimientos en un examen de suficiencia profesional. Aún no se ha presentado una contrapropuesta formal a esta iniciativa, nacida de una necesidad de certeza académica. Hay que esperarla, formularla y entablar el debate... así es como se establecen los puntos convergentes en un tema que, necesariamente, iba a ser abordado... tarde, o temprano.

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