• 30/05/2026 00:00
Entrelíneas

Espaldarazo internacional al Canal

La reciente adhesión de Portugal, sumada a las de Suiza y Austria, al Tratado de Neutralidad Permanente del Canal de Panamá trasciende el mero protocolo diplomático: es un rotundo espaldarazo a la certeza comercial en tiempos de severa turbulencia. En una era definida por la fricción geopolítica y la amenaza constante a las cadenas de suministro, nuestra vía interoceánica se consolida no solo como el motor indispensable de la empresa privada global, sino como la principal garantía logística para abastecer de bienes esenciales a las naciones más vulnerables. Este renovado respaldo internacional reafirma una premisa innegociable: el Canal debe operar con absoluta transparencia, alejado de intereses bélicos. Cada nueva firma europea es un voto de confianza en un Panamá independiente y soberano, que utiliza su posición geográfica para priorizar el derecho humano a la paz y promover la equidad. Sin embargo, el Estado panameño no puede ceder a la complacencia. El reto diplomático exige atraer al acuerdo a potencias clave como China, Japón y Canadá. Proteger nuestra neutralidad es proteger la estabilidad de nuestra economía local; es salvaguardar los empleos que empoderan a la mujer y al hombre trabajador panameño. La ruta hacia el futuro exige coherencia: neutralidad absoluta frente al conflicto, excelencia y eficiencia para el comercio, y una soberanía que se defienda con integridad, asegurando que los dividendos de la ruta se traduzcan en desarrollo social y no en privilegios aislados.

Lo Nuevo