Moisés Cohen, presidente del Consejo de Servicios Internacionales de Panamá, desglosa la importancia de la Ley de Sustancia Económica como la llave para...
La informalidad laboral en Panamá exhibe un rostro innegablemente femenino, configurando una crisis estructural que compromete nuestro desarrollo sostenible. Con una tasa que roza el 47% y cientos de miles de ciudadanas atrapadas en la precariedad sin seguridad social, el país desperdicia un motor económico fundamental. El mercado actual castiga severamente la maternidad; la carencia de políticas públicas y la inexistencia de un Sistema Nacional de Cuidados obligan a las madres a refugiarse en la economía sumergida, perpetuando una indignante brecha salarial del 20%. Si bien la empresa privada es el eje indiscutible del progreso nacional, su fortalecimiento exige integrar este vasto talento al sector formal. Resulta imperativo modernizar las leyes laborales: equiparar las licencias de paternidad y maternidad para erradicar la discriminación en las contrataciones y construir infraestructuras de cuidado estatal. Formalizar el empleo no es una mera asistencia social, sino una inversión estratégica vital para elevar el Producto Interno Bruto, proteger a los más vulnerables y garantizar el respeto a los derechos humanos. Ignorar esta urgencia condena a miles de familias a la pobreza; la verdadera justicia social y la prosperidad exigen equidad absoluta de oportunidades.