• 19/09/2026 00:00
Entrelíneas

La basura que Panamá no puede seguir normalizando

La basura se ha instalado en el paisaje con una normalidad que Panamá no debería aceptar. Contenedores desbordados, bolsas abiertas en las aceras y desechos acumulados durante días hablan de algo más que una falla de recolección: revelan un sistema que sigue administrando residuos con respuestas fragmentadas y sin una política integral. Cerro Patacón resume esa deuda. La Autoridad de Aseo reportó que allí se gestionaron más de un millón de toneladas de residuos procedentes de Panamá y San Miguelito, mientras MiAmbiente reconoce que menos del 10% de los desechos generados en el país se recicla. La mayor parte termina mezclada, enterrada y fuera de cualquier circuito de aprovechamiento. No es razonable que una ciudad que aspira a competir por turismo, inversión y calidad de vida conviva con escenas de una gestión agotada. Tampoco lo es que la responsabilidad se disperse entre instituciones mientras el ciudadano sigue esperando lo más básico: que la basura sea recogida a tiempo y tratada con criterios modernos. Panamá necesita pasar de la urgencia a una política de residuos seria: separación en origen, reciclaje, rutas eficientes, infraestructura, fiscalización y responsabilidades definidas. La descentralización solo tendrá sentido si los municipios cuentan con capacidad técnica y recursos para responder. La limpieza urbana no es maquillaje para turistas ni una cuestión menor de estética. Es salud pública, convivencia y respeto por la ciudad. Y una capital que no logra gestionar su basura termina proyectando, dentro y fuera del país, una imagen de abandono que ninguna campaña puede corregir

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