Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplen este lunes, entre la fe y la impaciencia, la quinta noche de espera de nuevas excarcelaciones...
En la última entrega de la encuesta Vea Panamá, de La Estrella de Panamá, Panamá aparece retratado como un país que no está en caída libre, pero tampoco en una ruta de confianza. La palabra que mejor describe el momento es cautela. Los hogares han optado por una actitud prudente: se compra lo necesario, se controla el gasto y se protege lo esencial por encima de cualquier impulso. Esa conducta no surge por capricho. La percepción económica sigue siendo mayoritariamente negativa, aunque con señales de contención frente a mediciones anteriores. Pero la estabilización no basta para devolver seguridad. El ánimo ciudadano acompaña esa lectura: la preocupación continúa como sentimiento dominante y el entusiasmo se mantiene muy bajo. Lo que aumenta es una calma contenida, más cercana a la resignación que a la esperanza. La encuesta revela, además, un cambio decisivo: el problema ya no es solo conseguir empleo, sino que el ingreso alcance. Muchos panameños trabajan, pero el dinero no rinde. La vida diaria —alimentos, transporte, luz, medicinas— absorbe el salario antes de llegar a fin de mes. Esa realidad explica por qué, ante un ingreso inesperado, la mayoría elegiría ahorrar, pagar deudas o cubrir gastos básicos. El consumo no esencial queda relegado. La prioridad no es “vivir mejor”, sino “no quedarse atrás”. También por eso cae la intención de invertir. La mayoría no se plantea compras o decisiones importantes en el corto plazo. No es falta de iniciativa: es una señal de incertidumbre. Cuando el presente se vuelve estrecho, el futuro se posterga. Gobernar en este contexto exige construir confianza.