El director técnico de la Selección de Fútbol de Panamá, Thomas Christiansen, anunció el grupo de 26 jugadores que viajarán al Mundial 2026
Panamá se percibe con mejores ojos en el mundo y eso hay que aprovecharlo. Hace un par de días, CNN Travel incluyó al istmo como uno de los 24 destinos para visitar en el año 2024. El medio ensalza sus bosques tropicales y su patrimonio cultural. Esto hay que verlo como una buena noticia; sin embargo, exige una reflexión profunda de todo lo que no se ha hecho para que el país se convierta en un referente turístico. Está más que claro que la llamada industria sin chimeneas es uno de los renglones clave de la economía, cuya cadena emplea numerosa mano de obra en todos los niveles. Además de ello, muchos expertos apuestan por este sector para reemplazar lo que hubiese podido significar económicamente la operación minera. Pero hay que realmente sumar esfuerzos para que se obtengan los mejores resultados. Somos un país privilegiado geográficamente y además de ser una tierra de tránsito, hay que idear planes privados y públicos para que cada pasajero que pise Tocumen o desembarque en cualquiera de nuestras costas, quiera quedarse unos días en Panamá. Por qué no podemos aprovechar nuestras hermosas islas de Las Perlas —que muchas son testigos del narcotráfico— para convertirlas en otro Santorini o Mykonos y así atraer a viajeros. Por qué el servicio al cliente panameño siempre es cuestionado y comparado con el colombiano o el dominicano. Si no se invierte en capacitación y no se involucran todos los sectores para consolidar una estrategia nacional —que trascienda la gestión del quinquenio de turno—, no habrá desarrollo. Si no nos deshacemos del egoísmo, los oligopolios y la corrupción, no se podrá avanzar. Hay que pensar menos en la ciudad e impulsar obras y proyectos, exterminando las malas prácticas —que generan desconfianza— en el interior. Si se quiere que este sector vaya en ascenso, la oportunidad es ahora.