• 09/06/2015 02:00

Un sano acuerdo

En el tema de Barro Blanco debe primar, de manera imperativa, el mejor interés de la nación panameña

Las soluciones sensatas siempre son las mejores. Cuando un acuerdo permite conciliar posiciones divergentes, entonces se cumple con creces el axioma que sostiene al diálogo como principal herramienta para solucionar conflictos. La generación de energía es un problema nacional, y un remedio a la situación es el que a través de un proyecto hidroeléctrico como Barro Blanco se conseguiría, para sostener el crecimiento que Panamá viene registrando de manera consistente. Sin embargo, debe reconocerse que las preocupaciones acerca del impacto ambiental del proyecto son muchas, precisándose entonces satisfacer a quienes sostienen que se causará un grave daño al río Tabasará, cuya contaminación pone en riesgo la salud de los lugareños. Lo que no puede detenerse es el progreso del país. Barro Blanco llena la necesidad de generación energética existente; pero es menester solventar las preocupaciones que surgen en materia ambiental, señaladas por la población ngäbe buglé, y de los campesinos del área. En esto, debe primar el sentido común, el consenso y respeto entre las partes; pero de manera imperativa, el mejor interés de la nación panameña, sujeto y objeto de la gestión pública, y a la que deben dirigirse todos los esfuerzos por mejorar su calidad de vida.

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