• 03/04/2015 02:00

Viernes Santo

Hoy es el momento de levantarnos y caminar con la frente en alto y la firme disposición de cambiar y enrumbar el país

Hoy es un día especial para los cristianos. Y el momento es oportuno para convencernos de que la vida es más que lo que muchos creemos. Justo el papa Francisco nos invitó a que ayunáramos en esta Cuaresma. Nos invitó a ayunar de palabras hirientes, de descontentos, de enojos, de pesimismo, de preocupaciones, de quejas, de tristezas, de amargura y de egoísmos. Nos invitó a transmitir palabras bondadosas, paciencia, gratitud, esperanza, optimismo, compasión y reconciliación. Y es que no es posible que la paz esté con nosotros, si no echamos a un lado todas esas cosas malas de nuestros corazones. Panamá es un país privilegiado. Empero, hoy estamos inmersos en una vorágine de corrupción que nos vuelve pesimistas. Empinémonos sobre estos males, miremos adelante. Transmitamos frescura y esperanza. Dejemos de ver el significado de riqueza como sinónimo de acumulación de dinero. La riqueza es más que eso: es salud, es educación. Es todo aquello que nos dé felicidad. Cada cinco años nos llenan de promesas que no se cumplen. Culpamos a los políticos, pero la realidad es que nos gusta vivir del engaño. Pues bien, hoy es el momento de hacer un alto; levantarnos y caminar con la frente en alto y la firme disposición de cambiar y enrumbar el país. Es el deber de los panameños por el sacrificio que hizo Jesús.

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