El jugador panameño analiza el séptimo lugar de Panamá en el Mundial de Flag Football y detalla el proceso clasificatorio hacia Los Ángeles 2028
La idea de rehabilitar la piscina de Albrook, abandonada durante años por la desidia estatal, fue recibida con entusiasmo por vecinos y ciudadanos. Recuperar un espacio público de esta debería ser una buena noticia. Sin embargo, el proyecto está rodeado de una opacidad que el director de Pandeportes, Miguel Ordoñez, todavía no responde. Los $7,6 millones que la entidad pretende invertir en la “rehabilitación” no son una cifra menor. El monto hace saltar las alarmas cuando proyectos similares en Panamá y la región han tenido un costo muy inferior. Una inversión de esta magnitud exige una explicación técnica y financiera clara, sustentada en información pública. Las interrogantes van más allá del precio. La reparación anterior fue cancelada en medio de cuestionamientos técnicos y persiste la falta de claridad sobre las certificaciones y estándares internacionales que, según Pandeportes, respaldan la nueva obra. Tampoco se conoce con precisión qué preparación tendrá el personal responsable de operar y mantener la instalación.El problema revela una gestión que parece avanzar sobre la marcha, sin una política definida de infraestructura y desarrollo deportivo. Después de dos años al frente de Pandeportes, Ordoñez debería ofrecer planificación y resultados, no un espacio para la opacidad y la duda. El deporte no puede administrarse con improvisación ni estar a merced de los negociados, como ha ocurrido en años anteriores, mucho menos cuando se utilizan recursos de todos los panameños. En momentos en que la economía golpea el bolsillo ciudadano, comprometer $7,6 millones sin despejar estas dudas resulta injustificable.Panamá necesita instalaciones deportivas dignas, accesibles y bien planificadas.