Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
La reciente admisión del ministro de Obras Públicas, José Luis Andrade, reconociendo ante la Asamblea Nacional que el proyecto de ampliación de la Vía España inició con un “pie erróneo”, es un ejercicio de honestidad necesaria, pero también una señal de alerta sobre las deficiencias en la planificación estatal. Si bien la modernización vial es imperativa para la movilidad urbana, esta no debe ejecutarse al margen de la transparencia. La ejecución de faenas en Río Abajo bajo cuestionamientos por la falta de un estudio de impacto ambiental y el debido refrendo, sitúa al Estado en una posición de vulnerabilidad ética frente a la empresa privada y los residentes, quienes ven con justa preocupación cómo la maquinaria avanza sobre su entorno y sus medios de vida. Es vital comprender que la oposición de los gremios y vecinos no es un rechazo al desarrollo, sino una exigencia de respeto frente a presuntos abusos y ocupaciones de terrenos sin la debida verificación. El MOP tiene ahora la oportunidad de rectificar la ruta, transformando el conflicto en una mesa de entendimiento real donde el diálogo no sea una medida reactiva para apagar incendios sociales, sino un pilar fundamental de la gestión pública. Panamá demanda obras que generen bienestar, no incertidumbre.