22 de Feb de 2020

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Redacción La Estrella de Panamá

Entre Líneas

Esto lo tenemos que cambiar

Es una ironía para un país que tiene el más alto crecimiento económico de América Latina.

Los últimos años han agravado la educación en el país. Lo peor es que en lugar de construir centros de alto rendimiento para estudiantes panameños superdotados, lo que hacemos son cárceles de máxima seguridad. Es una ironía para un país que tiene el más alto crecimiento económico de América Latina. Esto demuestra que el fracaso de la enseñanza educativa se refleja en la cantidad de delincuentes que, por supuesto, llenan los centros carcelarios y por ende tenemos que construir más y más, para suplir la demanda de presos. Pero detrás de todo esto se esconde un negocio millonario. Se trata de la alimentación de los detenidos. En pocas palabras, no importa si es culpable o inocente; si tiene juicio o no. Lo que importa es que esté preso, porque el negocio de la comida es lo que cuenta. El Ministerio de Gobierno debe ser acorde con las leyes y tratados internacionales que establecen que es preferible tener un delincuente libre que un inocente preso. Bajo esa premisa, si la persona detenida no ha sido llamada a juicio, deben darle libertad de inmediato. Lo que no podemos es continuar con esta violación flagrante de los derechos humanos que a todas luces lo que hace es beneficiar un negocio millonario a costa de la libertad de miles de personas. Esto es vergonzoso.