La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Avatar del Redacción La Estrella de Panamá

Redacción La Estrella de Panamá

Entre Líneas

Refuerzo en el hogar

Y tenemos que volver a ese principio, porque es la base para alcanzar el éxito y el desarrollo como país

P anamá necesita un revolcón, expresó en los 90 el entonces candidato presidencial José Salvador Muñoz. ¡Y tenía razón! Hoy, más que nunca, necesitamos darle dos revolcones al país, para reconstruirlo, rearmarlo, pero desde un diseño de sociedad moderna, equitativa y solidaria. El país creció con la trampa y hoy somos presa de los ataques extranjeros por este estigma, porque la corrupción está en nuestro ADN. Cierto es que muchos de nuestros males son producto de la educación, pero también es cierto que esta empieza desde el hogar. El problema es que hoy la educación es vista como un negocio y con tal perspectiva, el fin es hacer dinero, sin importar el resultado. Con este esquema, los niños son ‘arrebatados' desde antes de los dos años, porque la escuela empieza a esa edad. La llaman prematernal, luego maternal, pasa a prekínder y se gradúa de kínder. En pocas palabras, un extraño y una extraña son quienes tienen la responsabilidad de nuestros hijos. Y estamos obligados a hacerlo, porque ya es hasta una exigencia para entrar al primer grado, que es donde verdaderamente empieza la educación formal. Inducimos a las familias a trabajar fuerte para pagar esa escuela y, por el contrario, la relevamos de la responsabilidad necesaria y valiosísima, que es la enseñanza desde casa. ¡Para eso pagamos! La familia es la célula básica de la sociedad y el dinero no es el fin superior de la familia. Lamentablemente, los conceptos están contrapuestos, porque el fin de todo hogar debe ser la unidad de la familia y la felicidad. El refuerzo en los primeros años de vida que se le da a un niño desde el hogar tiene más valor que la mejor educación privada. Y tenemos que volver a ese principio, porque es la base para alcanzar el éxito y el desarrollo como país. ¡Necesitamos ese revolcón!