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14 de Oct de 2019

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Entre Líneas

La gente ya no está para cuentos

La revolución digital está creando un nuevo mundo, donde los “encantadores de serpientes” están perdiendo su “trabajo”. ¡Y es que la gente ya no está para cuentos! Esta revolución es tal que los Gobiernos de los países más poderosos del mundo son, a menudo, sorprendidos en su actuar.

La revolución digital está creando un nuevo mundo, donde los “encantadores de serpientes” están perdiendo su “trabajo”. ¡Y es que la gente ya no está para cuentos! Esta revolución es tal que los Gobiernos de los países más poderosos del mundo son, a menudo, sorprendidos en su actuar. ¿Quién iba a pensar que esta revolución digital manchara la campaña electoral en Estados Unidos? ¿Qué se imaginaron los sempiternos dirigentes de Medio Oriente que, a través de esta revolución digital, se desataría la Primavera Árabe y cayeran en desgracia? El poderoso Reino Unido quedó a merced de las redes y el brexit —que ganó en referendo— lo arrinconó a un extremo que hoy no sabe cómo salir. Las diversas sociedades están apenas aprendiendo sobre el poder de esta nueva era digital y no es de extrañar que la geografía política que conocemos hoy sea muy distinta en diez o veinte años, cuando las fronteras dejen de ser como las vemos actualmente. Por muchos años, el mundo se atrincheró en un modelo absurdo donde siempre hay los que están bien (los menos) y los que están mal (los muchos). América Latina lleva más de cien años con sistemas presidencialistas que no conducen a ninguna parte y, por el contrario, son fracasos tras fracasos, no importa si quien gobierna es derecha o de izquierda. Con la nueva era digital, no hay vacas sagradas y la sociedad está comprendiendo que ahora es que verdaderamente tiene el poder en sus manos. Empresarios, políticos, líderes religiosos o sociales, están obligados a actuar de forma recta, porque el que menos espera, lo está filmando y exponiendo al mundo, porque ¡la gente ya no está para cuentos!