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21 de Jan de 2021

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Redacción La Estrella de Panamá

Entre Líneas

Hay que cambiar el chip

Opinión editorial del 10 de enero de 2021

Hay errores que comete la sociedad y luego lamenta su gran equivocación. Uno de ellos fue el descuido en la formación de los docentes. Panamá, hasta los setenta, tuvo una formación educativa muy buena. Con el proceso revolucionario, la educación se masificó y la gran reforma de 1979 la echamos abajo, so pretexto de que llevaba al comunismo. Independientemente de la razón, la realidad es que desde aquella época viene un deterioro paulatino y con la invasión, los nuevos Gobiernos, tampoco hicieron mucho al respecto. ¿Qué es lo que tenemos hoy? Por un lado, una educación mediocre y, por el otro, una profesión que se irrespeta. Mientras, en los países que marcan la mejor educación en el mundo, los docentes son personas muy respetadas dentro de la sociedad. Es decir, algo se hace para que excelencia educativa y respeto al docente vayan de la mano del éxito. Contrario en Panamá, lo que tenemos es un docente muy cuestionado y vilipendiado y una educación paupérrima. En pocas palabras, los panameños tenemos que elevar la profesión del docente como sinónimo de orgullo. El deterioro paulatino fue producto de varias cosas, pero una de ellas es que empezamos a valorar más las profesiones que dan dinero y llevan a la acumulación de riqueza material, por encima de las profesiones, como la Pedagogía, que acumulan riqueza intelectual. Así tenemos un poco de ricos sin cultura y una profesión docente que se menosprecia, pero esa gente es la que educa a nuestros hijos. Hay que cambiar el chip y elevar la profesión docente. ¡Así de simple!