06 de Dic de 2021

Opinión

Papel del periodismo panameño en el acto separatista de 1903

En enero de 1903 sólo se publicaban en el Istmo tres periódicos: El Cronista y El Mercurio, ambos conservadores, y La Estrella de Panamá y The Star and Herald, ambos apolíticos

En el 2009 fui honrado por la Cámara edilicia para pronunciar el discurso el 2 de noviembre en el cementerio Amador. En esas palabras de fondo que daban inicio a las festividades del mes de la Patria, hubo una serie de investigaciones que tuvimos que repasar, sobre todo, los intentos separatistas previos al 3 de noviembre de 1903.

Revisando ese documento, un tanto extenso por la naturaleza del momento histórico, sustraigo algunos aspectos que expresamos en aquella fecha, relativos a los periodistas cuyos esfuerzos resultaron valiosos para la causa panameña.

Don Pablo Arosemena, estudioso del derecho y periodista en sus escritos publicados en los diarios El Centinela, La Unión Liberal, El Observador y El combate es reiterativo en el estado de degeneración y conducta de los jefes militares colombianos, y en la presencia del neocolonialismo norteamericano. Don Pablo fue un permanente fiscalizador del sufragio al señalar que es el origen de todos los poderes constituidos. “No existe un mayor poder fiscalizador del poder como el de la opinión pública”, dijo en unos de sus escritos.

En enero de 1903 sólo se publicaban en el Istmo tres periódicos: El Cronista y El Mercurio, ambos conservadores, y La Estrella de Panamá y The Star and Herald, ambos apolíticos, a juicio de su propietario José Gabriel Duque. Para mayo del mismo año, 1903, se publican: El duende, El Lápiz y El Istmeño, todos liberales.

Aquí hay que destacar a José Sacrovir Mendoza, director de El Lápiz, quien el 25 de julio sufre un ataque violento por orden del comandante militar José Vásquez Cobos. El pecado del periodista fue describir el fusilamiento de Victoriano Lorenzo. Vásquez Cobos era hermano del ministro de guerra colombiano.

Dice Gustavo Lebon que “los pueblos son soñadores y requieren de héroes y mitos muchas veces para concretar sus sueños”. Junto con Sacrovir Mendoza, el poeta León A. Soto, por sus arengas independentistas fue condenado a recibir 200 toletazos. Como resultado de esta paliza el bardo fallece.

En esa efervescencia política-social se manifiesta la personalidad de Demetrio H. Brid, quien desde los 13 años se inicia como repartidor de La Estrella de Panamá hasta alcanzar diversos cargos entre ellos, jefe de redacción y editorialista. Compañero de Gaspar Octavio Hernández, el periodista Brid hace también carrera en la política municipalista hasta lograr, en varias ocasiones, el cargo de presidente de la Comuna.

Es bajo la presidencia de Demetrio H. Brid, que nace la República, y le corresponde leer el 4 de noviembre en Cabildo Abierto en la plaza Catedral, el Acta de Independencia que marcó la formación de una Nación soberana.

Finalmente le corresponde a la Convención Nacional Constituyente de febrero de 1904 designar a Manuel Amador Guerrero como primer presidente Constitucional de Panamá.

El movimiento separatista de 1903 fue la conjunción de frustraciones, rebeldía y deseos de los istmeños que, finalmente, se materializan en una realidad concreta, pero sin dejar de lado que gran parte de esa acción “la hicieron hombres permeados por el pensamiento liberal; la promovieron núcleos de criollos más o menos ilustrados, más o menos ignorantes a quienes seguían masas de mestizos, mulatos, negros e indios sobre los cuales se abatía el peso del coloniaje”, según lo expresará Diógenes de la Rosa en su momento. ¡Así fue!,

Panamá, noviembre de 2021

El autor es profesor y periodista.