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10 de May de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Conducta ecológica

E s difícil mantenerse al margen con lo de la explotación minera en nuestro país. Trataré de ser lo más objetiva posible al referirme a ...

E s difícil mantenerse al margen con lo de la explotación minera en nuestro país. Trataré de ser lo más objetiva posible al referirme a tan sensitivo tema y que nos tiene a todos en tensión. De lo que he podido entender es que dentro de sus ventajas la explotación minera crea una sólida fuente de trabajo para el país y que la materia prima que se extrae se exportan en su totalidad, creando una entrada de divisas segura.

Las desventajas se centran en el riesgo de contaminación ambiental produciendo desechos tóxicos para el suelo y ríos que perduran en el tiempo mucho más allá de la duración de las operaciones de extracción de minerales produciendo repercusiones sociales y de salud negativos. Sobre este particular he leído que las técnicas modernas de minería disminuyen esa posibilidad a un mínimo y en la mayoría de los casos no ocurre tal contaminación y que las críticas de los ambientalistas se centran en casos de malas experiencias con técnicas de hace cincuenta años y que hoy día los gobiernos de los países mineros son extremadamente exigentes en la aplicación de tecnología de punta.

La Ley 8 fue consultada hasta que fue aprobada en tercer debate y sancionada por el Ejecutivo y garantiza que no se desarrollará ningún proyecto minero metálico en ninguna comarca. Dicha ley incorpora ocho artículos de protección al medio ambiente, le da facultades al MICI para aumentar las multas y sancionar la minería ilegal, incorpora normas de protección laboral, aumenta las regalías, cánones y tasas que debe aportar la minería metálica y no metálica a los municipios, a las comunidades y al Estado, reconoce el derecho de las comunidades indígenas y no indígenas a decidir sobre la extracción en sus áreas. La Ley no habla de desarrollos de yacimientos específicos y tampoco de Cerro Colorado.

Además, la ley no acepta que ningún gobierno extranjero sea propietario de tierra alguna y que solo puede participar como inversionista y no como productor.

El Código Minero como está plasmado puede tener todas las bondades del mundo, pero aquí impera el viejo problema de siempre: la falta de diálogo en el momento oportuno. El diálogo y consultas a través del tiempo hubiesen evitado los conflictos en que todos estamos inmersos y en donde la violencia se hace presente en las jornadas de protestas y con la intromisión de activistas opositores para provocar desórdenes.

Veamos que nos dice la psicología como ciencia del comportamiento y de los procesos cognitivo—emocionales del ser humano y que tiene un rol fundamental en la propuesta y estimulación de conductas de protección hacia el medio ambiente. El conocimiento científico debería llevar al respeto y armonía del ser humano con el mundo natural; basado en valores éticos de respeto a la vida, anticipando, reflexionando críticamente en las consecuencias potenciales de riesgo que sus aplicaciones tecnológicas tienen para las generaciones futuras.

Es imperativo superar una ciencia fragmentada, parcializada, carente de una visión sistémica y de una reflexión valorativa. Asimismo, reafirmar una visión ecocéntrica, sin caer en extremismos, que permita respetar distintas concepciones ambientalistas. Ya sabemos que el conocimiento fragmentado en su obtención y aplicación inmediata, unido al interés económico ciego, conforma una simbiosis nefasta para el planeta y la salud del ser humano.

A través del desarrollo tecnológico el hombre ha incrementado exponencialmente su capacidad de transformar el ambiente, pero esto no significa que se arrogue el derecho de no respetar leyes biológicas, porque, en definitiva la vida del hombre depende de la existencia de un ambiente biológicamente sano. Reconciliarse con la naturaleza implicará reconciliarse consigo mismo, rescatar la propia armonía y encontrar el propio centro.

Seguramente que el costo de no limitar el desarrollo económico, armonizándolo con la capacidad regenerativa del planeta, va a ser mucho mayor en sus consecuencias que las pérdidas económicas que se pudieran dar en el presente con un cambio en el paradigma actual.

El derecho humano elemental a la salud está supeditado, en la realidad actual, a la más alta concentración de poder, capital y conocimiento al servicio de grupos empresariales, como nunca en la historia humana, conjuntamente con un deterioro ambiental sin precedentes, miseria y desocupación.

El desarrollo de una conciencia y conducta ecológica se vuelve condición imprescindible para una futura sobrevivencia humana, así como el desarrollo de valores éticos y estéticos, relacionados con la preservación de la vida. Hay que acercarse cada vez más a la biología y a la ética, para contribuir a resolver los graves problemas que nos afligen y que tienen su raíz en tendencias emocionales irracionales, expresadas en conductas erráticas del ser humano, tanto de aquellas explícitamente destructivas como de las consecuencias derivadas de la negligencia de su no—acción.

*ESPECIALISTA DE LA CONDUCTA HUMANA.