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08 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Tantos millones, tanta pobreza

Recientemente, al visitar Panamá, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, en declaración a los medios escritos, resaltó lo...

Recientemente, al visitar Panamá, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, en declaración a los medios escritos, resaltó los ‘extraordinarios resultados económicos obtenidos en los últimos años’, previendo que ‘Panamá seguirá siendo uno de los países de más rápido crecimiento del hemisferio’.

Halagadora noticia, pero que en la realidad —en el vivir cotidiano del panameño ni se siente, ni se disfruta. El director del FMI, aspira que los ‘beneficios de la prosperidad actual sean distribuidas ampliamente entre la población y contribuyan a reducir la pobreza y la desigualdad’. Esto, lamentablemente, no está ocurriendo.

En efecto, basta recorrer los países vecinos, tanto de Centro como Sur América, para palpar la revolución que vive el país en su desarrollo urbano, en el activismo comercial y turístico. La contracción económica, que arranca con la crisis de 2008, y que afectó a gran parte a la Región, no tuvo en Panamá mayor incidencia; se mantuvo, más bien, el ritmo de crecimiento que, para el 2010, alcanzó un 7%. Esta realidad ha facilitado al actual gobierno moverse con amplitud en las inversiones; sin embargo, cabría preguntarse ¿hasta dónde ello se traduce en la arena social?

Un análisis somero del Informe de Desarrollo Humano 2010 pone en evidencia lo que ha sido repetitivo en las cifras dadas a conocer en años anteriores. Aleida Samaniego, en La Estrella de Panamá (2 de marzo), lo sintetiza correctamente al referirse a Panamá como ‘un país rico que no supera la desigualdad’. Los datos, de dicho informe, referencian el crecimiento positivo que logra mejorar, incluso, la escala que ocupa el país y que, al ascender cinco posiciones, nos ubica entre los cuatro países latinoamericanos mejor evaluados. No obstante, se reconoce que nada de esto ha permitido una distribución efectiva de las riquezas. Un 38% de la población vive en pobreza. Hay riquezas, pero no hay equidad. Y esto, trastoca al conjunto social desmedrándose las oportunidades funcionales en la educación, salud, en el acceso a los alimentos, en fin. Persisten y se profundizan las desigualdades socioeconómicas que nos colocan en la lista de países con las peores distribuciones de los ingresos.

Se trata de un problema real, agudizado en los últimos meses con el incremento de la canasta básica familiar. No solo los pobres se hacen más pobres. Los sectores medios, con la inflación importada y el incremento del ITBM (del 5 al 7%), han desmejorado significativamente su status económico. Los productos de mantenimiento y remodelación de vivienda han aumentado un 4.2%; el mercado automotriz y combustible, un 7.3%, y los servicios públicos (agua, luz y gas) han elevado sus precios, en enero de 2011, en un 2.1%. (La Estrella, 6 marzo). El gobierno, en esta esfera, nada hace al respecto salvo imponer políticas que hipotecan el futuro de la nación.

Hacia futuro, la situación no apunta a mejorar, menos si observamos lo que ocurre con los precios de los alimentos que sufren un nuevo récord (la canasta básica a nivel mundial ha aumentado en un 2.2%. Ver FAO). Una economía más humana, como en cierto momento exigió la iglesia, es una necesidad imperiosa, urgente. Y si, en verdad tenemos crecimiento y muchos millones, por qué no mejorar su distribución, para que los panameños disfruten a plenitud los beneficios que se generan en un Panamá que es de todos.

*PRESIDENTE DEL PARLACEN.