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22 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Traiciones de la memoria

E s una obra escrita por un maestro de la literatura universal. Héctor Abad Faciolince escribe un hermoso libro ágil, limpio, privado, c...

E s una obra escrita por un maestro de la literatura universal. Héctor Abad Faciolince escribe un hermoso libro ágil, limpio, privado, cristalino de fácil lectura, respondiendo obsesionado los ataques al soneto de Jorge Luis Borges, sobre el olvido que encontró en el bolsillo de su padre muerto, el doctor Héctor Abad Gómez, defensor de los derechos humanos, asesinado por paramilitares, cubierto en sangre al caer la tarde del 25 de agosto de 1987.

La crítica puso en duda la autoría del manuscrito copiado por su padre, publicado en su famoso libro, El olvido que seremos, en el año 2005, obra maestra de la literatura que relata el infierno de la violencia política colombiana y un tierno testimonio real de amor filial, la bondad de su padre. Deseaba saber por qué su padre había transcrito ese poema, de dónde lo había sacado y qué había sucedió en sus últimas horas de vida.

Ensayo, ficción y autobiografía, este tríptico borgeano recoge un largo viaje por once países para tratar de descifrar la autoría del poema, relata y rescata todo lo referente a la creación de la poesía titulada Aquí. Hoy, en su primer ensayo titulado Un poema en el bolsillo relata la reconstrucción minuciosa y precisa de la ardua investigación detectivesca acompañada con fotos de la poesía y de las personas que participaron en la copia del poema dictado por Borges el año de su muerte.

Algunos expertos en Borges y la viuda, María Kodama, negaron la autoría del poema, la ayuda de una finlandesa Bea Pina, a quien dedica el libro. Pero el autor prueba la autenticidad del mismo. Con recortes de periódico, fotos del libro y del mismo Borges el día que dicto el poema. ‘La vida a veces tiene la misma consistencia que los sueños que, al despertarnos, se desvanecen’. Por eso debemos procurar anotarlos antes de que se desvanezcan en el aire se disuelvan y no quede rastro de ello. Nuestra vida se cierra con un sueño.

Sus recuerdos confusos salpicados de gritos y lágrimas aparecen llenos de dolor, amor, ternura, años después del asesinato en la obra que tituló El olvido que seremos, primer verso del poema borgiano, es un bello homenaje al recuerdo de su padre muerto. Este poema aparece en la lápida de su progenitor.

Ya somos el olvido que seremos. El polvo elemental que nos ignora y que fue el rojo Adán y que es ahora todos los hombres y que no veremos. Ya somos en la tumba las dos fechas del principio y el término, la caja, la obscena corrupción y la mortaja, los ritos de la muerte y las endechas. No soy el insensato que se aferra al mágico sonido de su nombre; pienso con esperanza en aquel hombre que no sabrá qué fui sobre la Tierra. Bajo el indiferente azul del cielo, esta meditación es un consuelo.

Dos relatos cortos más Un camino equivocado cuenta los pasiones y aventuras de un colombiano exilado en Turín, su romance la hermosa Lorenza su discípula, y Ex futuros indaga si escribimos para vivir otras vidas, para traicionar la memoria, en lo que podríamos haber sido en la vida, nuestros fantasmas, el gran encanto de la literatura, la fantasía y los sueños, completan este libro.

‘Siempre he pensado que la pasión literaria, el gusto por imaginar historias, por sumergirnos en ellas encarnar personajes que no somos tiene un parentesco estrecho con la esquizofrenia, con la demencia de desdoblarse en otro o en otra que no somos, y oír sus voces sentir su olor y ver su cara, que tal vez no existen. Escribir ficciones tiene algo de locura controlada’.

‘Escribir es despersonalizarse, dejar de ser lo que somos y pasar a ser lo que podríamos ser, lo que casi fuimos o lo que podríamos haber sido’. Sabemos lo que somos, pero no lo que seremos.

En nuestros personajes podemos poner nuestros temores y nadie puede saber que son nuestros. Buscamos evadir nuestra soledad, luchamos por no estar solos, vivimos en perpetua conversación con fantasmas, con el niño que fuimos y con el hombre que no seremos. Por el gusto de conversar con lo inexistente o que existe en otra dimensión leemos novelas, vemos películas.

Los fantasmas eróticos encienden la imaginación, encarnan la fantasía, parecen tan reales como la realidad incluso mejores sin las humillaciones del envejecimiento. Nos gusta pensar en los fantasmas que no fuimos, este es el gran encanto de la literatura. Lo que más se parece a nuestros yos son nuestros amigos. Llevamos dentro todos esos que no soy y pude haber sido. Nuestros deseos truncados permanecen en nuestro inconsciente.

Recordamos las cosas como las relatamos en nuestro último recuerdo no tal como ocurrieron. El relato sustituye la memoria se convierte en una forma de olvido. La verdad suele ser confusa, la mentira siempre tiene contornos demasiado nítidos.

La pintura no es muy diferente al espejo, un espejo es una memoria.

‘Que uno haya perdido su felicidad no quiere decir que uno sea un infeliz’.

‘Soy desordenado, olvidadizo, a veces indolente’. Salió de Colombia el día de Navidad del año 87, dejando una familia enloquecida de tristeza y miedo.

Cuando uno sufre de esa forma tan peculiar de la brutalidad que es la mala memoria, el pasado tiene una consistencia casi tan irreal como el futuro.

‘Traiciones de la memoria’ de Héctor Abad Faciolince es una excelente obra literaria que no podemos soltar una vez comenzada la lectura. La memoria, nos hace repetir lo que no dijimos, recordar lo que no pensamos, acordarnos de quien no vimos jamás u olvidar un rostro mil veces.

*PSICÓLOGA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.