19 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Seguridad integral: paradigma del 2011

El reciente asesinato del hijo del alcalde de Colón, a manos de un joven criminal, ha generado el repudio nacional y arrojado serias dud...

El reciente asesinato del hijo del alcalde de Colón, a manos de un joven criminal, ha generado el repudio nacional y arrojado serias dudas sobre la efectividad de la guerra del gobierno contra la delincuencia y criminalidad en Panamá. La seguridad pública es un tema de primera y legítima preocupación de la sociedad panameña. Sin embargo, no es un problema de solución fácil y tampoco es exclusivo de Panamá. De la misma forma, también es decisivo que en materia de seguridad participe la ciudadanía y colabore más para conjurar el delito y el crimen en nuestro país. Ese es el gran reto y el Paradigma del año 2011.

El Gobierno Nacional le prometió al país ‘calles seguras’. Para conseguirlas, durante los primeros meses, puso en práctica una gestión en dos sentidos: primero, promover la moral y la efectividad de la Fuerza Pública, mediante generosos aumentos salariales, promociones y ascensos en todos los niveles jerárquicos. Además, se inició un programa de modernización de la Fuerza Pública, consistente en la adquisición de abundante equipamiento para las unidades de los estamentos de seguridad.

Si bien los efectos sustantivos de esta gestión de seguridad, el país los verá únicamente si logra sostener este esfuerzo en el tiempo, los resultados de la modernización y equipamiento de la Fuerza Pública ya están a la vista.

La efectividad del Servicio Nacional Aeronaval (SENAN) y del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRON), así como una mayor presencia policial en las calles y comunidades y una nueva legislación en materia de Migración y Aduanas, así como de Control de Armas y de las Agencias Privadas de Seguridad, han demostrado que no son improvisaciones.

Y en esto reside, al mismo tiempo, la muestra de éxito de la estrategia y el principal problema a enfrentar. Los primeros resultados nos muestran unidades más equipadas y operando mejor, que han logrado contener —y aún reducir— algunos de los delitos más tradicionales del país, los delitos que Panamá y otros países siempre han tenido.

¿Cuál es entonces, el mayor problema? ¿Por qué del aumento de la violencia, la proliferación de armas de fuego ilegales, el crecimiento de las cifras de los delitos, particularmente homicidios violentos y una sensación pública de mayor inseguridad?

La verdad es que en forma creciente, en los últimos años ha penetrado en el país en forma progresiva e insidiosa el flagelo de la droga y la conspiración dañina y permanente del narcotráfico, sus delitos conexos y del crimen organizado.

Es cierto que ambos existen desde hace mucho tiempo. Pero también es cierto que en los últimos años han crecido mucho y se dificulta su combate y persecución únicamente a partir de la acción tradicional de la Fuerza Pública y de las autoridades competentes, aunque éstas se hayan modernizado en sus procedimientos, sus capacidades técnicas y sus equipamientos.

Una mejor Fuerza Pública nos ha permitido incautar un volumen enorme de drogas. Imagínense ustedes: entre el 2007 y el 2010 hemos decomisado aproximadamente 40% más droga que México, aún con su tamaño y sus recursos humanos y económicos. ¡Y sólo hemos incautado una parte de las drogas que ingresan o pasan por Panamá!

Junto con más droga y un narcotráfico más activo aparecen, también, cambios en el perfil de la criminalidad en el país: Hay más armas de fuego, porque el narcotrtáfico las demanda y distribuye. También hay más tráfico de armas de fuego ilegales en circulación. Hay delitos que se cometen hoy con un grado de violencia mucho mayor, con la participación de extranjeros que logran entrar al país sin un debido control migratorio. Los panameños que se han visto afectados por la violencia delictiva reflejan su preocupación y temor.

La acción de los delincuentes tradicionales ha derivado en nuevas formas de organización de pandillas, que —por desgracia— han llegado a incorporar a más panameños jóvenes. Sobre todo, han crecido mucho los delitos violentos vinculados a la droga, el narcotráfico y la actividad de las p andillas.

Y es aquí donde la Fuerza Pública, aún mejorada y modernizada, francamente no es suficiente. A diferencia de la atención a otros delitos, la violencia, y los delitos asociados a las pandillas, la droga y el narcotráfico, necesitan otros enfoques multisectoriales e interinstitucionales, para alcanzar una Seguridad Integral.

Sin embargo, ello es apenas el desarrollo institucional de esa visión estratégica moderna que venimos implementando a lo largo del tiempo y estamos obligados a implementar para estar a la altura de las necesidades de este siglo respecto al control y supervisión de la propia gestión de la seguridad pública. Ello sólo será posible con una estrategia integral, multisectorial y con la participación de todos los sectores de la sociedad panameña.

*ABOGADO.